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lunes, 29 de diciembre de 2014

TRES REGALOS



Se dice que un niño, encontró entreabierta la puerta donde estaba Jesús:

-    Acércate le dijo Jesús con gran ternura ¿Por qué tienes miedo?

-    No me atrevo, no tengo nada para darte.

-    Me gustaría que me dieras un regalo, le dijo Jesús.

El pequeño intruso enrojeció de vergüenza y balbuceó:

-    De verdad, no tengo nada.  Nada es mío.  Si tuviera algo, algo mío, te lo daría.  Mira... y buscando en los bolsillos de su pantalón andrajoso, sacó una hoja de cuchillo herrumbrada que había encontrado.  Es todo lo que tengo, si la quieres, te la doy.

-    No -contestó Jesús- guárdala.  Quería que me dieras otra cosa.  Me gustaría que me hicieras tres regalos.

-    Con gusto dijo el muchacho pero... ¿qué?

-    Ofréceme el último de tus dibujos.

El chico, cohibido, enrojeció.  Se acercó a Jesús y dijo:

-    No puedo... mi dibujo es horrible... ¡nadie quiere mirarlo... !

-    Justamente por eso lo quiero.  Tú puedes ofrecerme lo que los demás rechazan y lo que no les gusta de ti.  Además quisiera que me dieras tu plato.

-    Pero... ¡lo rompí esta mañana! tartamudeó el chico.

-    Por eso lo quiero.  Debes ofrecerme siempre lo que está quebrado en tu vida, yo quiero arreglarlo. Y ahora insistió Jesús:  repíteme la respuesta que le diste a tus padres cuando te preguntaron cómo habías roto el plato.


El rostro del muchacho se ensombreció, bajó la cabeza avergonzado y tristemente, murmuró:

-    Les mentí.  Dije que el plato se me cayó de las manos, pero no era cierto.  ¡Estaba enojado y lo tiré con rabia!

-    Eso es lo que quería oírte decir -dijo Jesús-  Dame siempre lo que hay de malo en tu vida, tus mentiras, tus calumnias, tus cobardías, tus crueldades.  Yo voy a descargarte de ellas.  No tienes necesidad de guardarlas.  Yo te ayudaré a superar tus debilidades y defectos; Quiero que seas feliz y siempre voy a perdonarte tus faltas. 


Y a partir de hoy, me gustaría que vinieras todos los días a mi casa.


Autor Desconocido  

miércoles, 24 de diciembre de 2014

PROPÓSITOS PARA ESTA NAVIDAD



    Si tienes felicidad, compártela.  ¡La Navidad es darse!

    Si tienes tristeza, alégrate.  ¡La Navidad es gozo!

    Si tienes amigos, búscalos.  ¡La Navidad es encuentro!

    Si tienes enemigos, reconcíliate.  ¡La Navidad es paz!

    Si tienes soberbia, sepúltala.  ¡La Navidad es humildad!

    Si tienes compromisos, cumple.  ¡La Navidad es justicia!

    Si tienes errores, reflexiona.  ¡La Navidad es verdad!

    Si tienes odio, olvídalo.  ¡La Navidad es amor!

    Si tienes pecados, conviértete.  ¡La Navidad es gracia!

    Si tienes tinieblas, enciende tu lámpara.  ¡La Navidad es luz!

    Si tienes pobres a tu lado, ayúdalos.  ¡La Navidad es don!

    Si no tienes a Dios, hoy lo encontrarás en cada persona, pues el Niño Jesús quiere nacer en ti.


FELIZ NAVIDAD 2014

sábado, 20 de diciembre de 2014

LISTA DE REGALOS PARA ESTA NAVIDAD


     A los enemigos, el perdón
    A los oponentes, la tolerancia
    A los amigos, el corazón
    Al prójimo, el amor
    A los niños, el buen ejemplo
    A ti mismo, el respeto
    A Dios, tu vida entera

Los días de Navidad son diferentes, mágicos y únicos. En ellos se puede respirar la amistad, la ternura, el perdón, la caridad y la alegría infantil.  La Navidad es la única época del año en que hombres y mujeres abren su corazón a los demás y se tratan como lo que realmente son:  iguales, compañeros hasta el final de los días y no un estorbo que hace más difícil nuestro camino. ¿Qué tendrá la Navidad que hace visibles a los fantasmas para poderlos saludar?

Dios bendiga la Navidad que nos trae sentimientos tan particulares. Nos recuerda a tantos enfermos que necesitan de nuestras oraciones, a pobres que buscan alimento, a niños que sueñan con un pequeño regalo, a solitarios que disfrutan de nuestra compañía. ¡Qué lástima que la Navidad no dura todo el año!  Pero, ya que sólo llega una vez, brindo porque su  espíritu, su magia y su alegría estén contigo, con tu familia y seres queridos, ahora y siempre.

La Navidad no es una fiesta nuestra, es de Jesús pues se conmemora su cumpleaños.  Entonces, dile "Feliz Cumpleaños Jesús" con tu corazón.  Porque la verdadera Navidad, y el propósito de la Navidad, se encuentran en nuestro corazón.  ¡Feliz cumpleaños Jesús!  ¡Feliz navidad para ti!


jueves, 18 de diciembre de 2014

ÁRBOL DE NAVIDAD


¡Quisiera Señor en esta Navidad, armar un árbol dentro de mi corazón, y en él colgar, en lugar de regalos, los nombres de todos mis amigos!.
 
Los amigos que están lejos y los que están cerca
Los de siempre y los recientes
Los que veo cada día y los que raramente encuentro
Los siempre recordados y los que están olvidados
Los constantes y los intermitentes
Los de las horas difíciles y los de las horas alegres
Los que sin querer yo herí, o sin querer me hirieron
Aquellos a quienes conozco profundamente y aquellos que apenas conozco por sus apariencias
Los que poco me deben y aquellos a quien mucho debo
Mis amigos jóvenes y mis amigos viejos
Mis amigos hechos hombres y mis amiguitos los niños
Mis amigos humildes y mis amigos ricos
Los nombres de todos los que ya pasaron por mi vida
Los que me admiran y estiman sin yo saberlo y los que yo amo y estimo sin ellos saberlo
 
Quisiera Señor en esta Navidad, armar un árbol de raíces muy profundas, para que sus nombres jamás sean arrancados de mi corazón.  Un árbol de ramas muy extensas para que los nuevos nombres, venidos de todas  partes, vengan a unirse con los ya existentes.  Un árbol de sombra muy agradable, para que nuestra amistad sea un momento de reposo, en el medio de las luchas de la vida. Un árbol que al florecer el próximo año, traiga Paz, Amor y Amistad, y en la Navidad Señor, nos podamos encontrar para compartir uvas de Esperanza, poniendo un poco de felicidad en aquellos que todo lo han perdido.
 
Autor Desconocido    



 

lunes, 8 de diciembre de 2014

UN HERMANO ASÍ



Un amigo mío, llamado David, tiene un hermano que es un famoso futbolista. Como obsequio de Navidad, David recibió de su hermano este año nada menos que un automóvil.

En Nochebuena, cuando David salió de su oficina, un niño de la calle estaba caminando alrededor del brillante coche nuevo admirándolo. 

-¿Es este su coche, Señor?- preguntó. David afirmó con la cabeza.

- Mi hermano me lo regaló en Navidad.

El niño estaba asombrado.

- ¿Quiere decir que su hermano se lo regaló y a usted no le costó nada? Vaya me gustaría... -titubeó el niño-

Desde luego, David sabía lo que el niño iba a decir: que le gustaría tener un hermano así, pero lo que el muchacho realmente dijo estremeció a David de pies a cabeza. 

- Me gustaría - prosiguió el niño - poder ser un hermano así.

David miró al niño con asombro, e impulsivamente añadió:

-¿Te gustaría dar una vuelta en mi auto? 

-Oh sí, eso me encantaría.

Después de un corto paseo, el niño se giró y con los ojos chispeantes dijo:

- Señor... ¿No le importaría que pasáramos frente a mi casa?.

David sonrió. Creía saber lo que quería el muchacho . Quería enseñar a sus vecinos que podía llegar a su casa en un gran automóvil, pero de nuevo, David estaba equivocado.

- ¿Se puede detener donde están esos dos escalones? - pidió el niño.

Subió corriendo y poco rato después, David oyó que regresaba, pero no venía rápido. Llevaba consigo a su hermanito lisiado. Lo sentó en el primer escalón y entonces le señaló el coche.

-¿Lo ves?, Allí está Juan, tal como te lo dije, allí arriba. Su hermano se lo regaló por Navidad y a él no le costó ni un centavo, y algún día, yo te regalaré uno igualito... entonces podrás ver por ti mismo todas las cosas bonitas de los escaparates de Navidad, de las que he estado tratando de contarte.

David, bajó del coche y subió al muchacho enfermo al asiento delantero. El hermano mayor, con los ojos radiantes, se subió detrás de él y los tres comenzaron un paseo navideño memorable.

Esa Nochebuena, David comprendió lo que Jesús quería decir con: "Hay más dicha en dar que en recibir"

sábado, 29 de noviembre de 2014

La corona de Adviento - su origen

La corona de adviento está compuesta por cuatro velas con ramas vegetales, que se van encendiendo, una a una, en las cuatro semanas que preceden a la Navidad.

Origen

La corona de adviento encuentra sus raíces en las costumbres precristianas de los pueblos del norte, entre los siglos IV y VI. Durante el frío y la oscuridad de diciembre, colectaban coronas de ramas verdes y encendían fuegos como señal de esperanza en la venida de la primavera.

En el siglo XVI católicos y protestantes alemanes comenzaron a utilizar este símbolo durante el Adviento: aquellas costumbres primitivas contenían una semilla de verdad que ahora podía expresar la Verdad suprema: Jesús es la Luz que ha venido, que está con nosotros y que vendrá con gloria. Las velas anticipan la venida de la luz en la Navidad: Jesucristo. Esa costumbre se ha convertido en un símbolo del Adviento en los hogares cristianos.


La Corona de Adviento, cuyas cuatro luces se encienden progresivamente, domingo tras domingo hasta la solemnidad de Navidad, es memoria de las diversas etapas de la historia de la salvación antes de Cristo y símbolo de la luz profética que iba iluminando la noche de la espera, hasta el amanecer del Sol de justicia (cfr. Mal 3,20; Lc 1,78).


La simbología


-La forma circular: el círculo no tiene principio ni fin, es señal de eternidad
-Las ramas verdes: simbolizan la esperanza y la vida;
-Las cuatro velas: Las velas se encienden de una en una, durante los cuatro domingos de adviento. Simbolizan la luz en medio de las tinieblas: la salvación que vino a traer Jesucristo es luz para la vida de cada persona.
-El color rojo significa el amor de Dios.

La corona puede ser bendecida por un sacerdote.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

LA LIEBRE Y EL TIGRE


¡Qué gran decepción tenía el joven de esta historia!.  Su amargura absoluta era por la forma tan inhumana en que se comportaban todas las personas, al parecer, ya a nadie le importaba nadie.
 
Un día, dando un paseo por el monte, vio sorprendido que una pequeña liebre le llevaba comida a un enorme tigre malherido, el cual no podía valerse por sí mismo.  Le impresionó tanto al ver este hecho, que regresó al siguiente día para ver si el comportamiento de la liebre era casual o habitual. Con enorme sorpresa pudo comprobar que la escena se repetía: la liebre dejaba un buen trozo de carne cerca del tigre.  Pasaron los días y la escena se repitió de un modo idéntico, hasta que el tigre recuperó las fuerzas y pudo buscar la comida por su propia cuenta.

Admirado por la solidaridad y cooperación entre los animales, se dijo:

-    No todo está perdido. Si los animales, que son inferiores a nosotros, son capaces de ayudarse de este modo, mucho más lo haremos las personas.
 
Y decidió realizar la experiencia: Se tiró al suelo, simulando que estaba herido, y se puso a esperar que pasara alguien y le ayudara.  Pasaron las horas, llegó la noche y nadie se acercó en su ayuda. Estuvo así durante todo el otro día, y ya se iba a levantar, mucho más decepcionado que cuando comenzamos a leer esta historia, con la convicción de que la humanidad no tenía el menor remedio.  Sintió dentro de sí todo el desespero del hambriento, la soledad del enfermo, y la tristeza del abandono.  Su corazón estaba devastado, casi no tenía fuerzas para levantarse, entonces allí, en ese instante, lo oyó:
-    Con qué claridad, qué hermoso.  Una hermosa voz, muy dentro de él le dijo: 

"si quieres encontrar a tus semejantes, si quieres sentir que todo ha valido la pena, si quieres seguir creyendo en la humanidad, para encontrar a tus semejantes como hermanos, deja de hacer de tigre y simplemente sé la liebre".
 

Autor Desconocido

martes, 18 de noviembre de 2014

SEAMOS BUENOS CAPITANES



Hace poco veía un programa traducido como "Pesca Mortal" y es realmente escalofriante ver las olas y las condiciones en que estos hombres trabajan. Me imaginé estando en ese lugar y solo pensé en lo importante que sería saber que el capitán tiene la experiencia para mantener el barco a salvo, aún en las peores y mas peligrosas condiciones climáticas. 

Pero, como puede alguien ser realmente confiable? Que le da a estos capitanes la pericia para afrontar estas tormentas en mares llenos de peligros? Pues precisamente son todas esas condiciones adversas las que han forjado el carácter y la experiencia de esos capitanes. 

Ahora, podemos imaginar a uno de estos capitanes deseando navegar solo en aguas tranquilas, soleadas y paradisíacas? Probablmente si, pero eso nunca va a pasar. Y son esas aguas adversas y las condiciones negativas las que hicieron un buen capitán en quien confiar. 

Nuestras vidas a veces parecen esas aguas. Con tormentas que parecen no tener fin y adversidades tan variadas que simplemente parecen una película. 

Lo primero que pensaríamos es que estamos solos. Abandonados por la mano de Dios y que simplemente no fuimos de esos escogidos para tener una vida "acomodada". Lo cierto amadas hermanas y hermanos, es que son esas aguas las que nos forjan, nos capacitan y nos fortalecen para ser dignos capitanes capaces de ayudar a otros a salir adelante. Son esas pruebas las que nos van a convertir en esas personas en quienes otros confían, y quienes nos ven "las condiciones" para llevar el barco a puerto seguro. 

Las pruebas por mas duras y "eternas" que parezcan, serán aquellas que Dios sabe que necesitamos para ser lo mejor que podamos ser. Esperemos, confiemos y abandonémonos en las manos del Padre, sabiendo que lo que venga, serán tormentas que nos harán mejores y que no estaremos solos en la travesía. 

No tengamos miedo a lo que nos hace mejores. 

Envio: Arturo 

jueves, 13 de noviembre de 2014

MIRA HACIA ARRIBA


Iba un barquito pesquero saliendo de la orilla del mar, ¡Vaya movimiento que se siente en ese lugar!, se necesita ser muy del mar para no sentir el mareo y las ganas de bajarse y echar a correr; la barquilla se movía graciosamente al ritmo de las olas, pero los marineros sufrían las consecuencias de aquel vaivén... uno de ellos recibió órdenes de subir a un mástil, y a medida que más subía se sentía peor ... 

el capitán de aquel barco le gritó: Si no quieres sentirte mal, mira hacia arriba...

Que bello cuentecito y que bien nos viene a todos los seres humanos, si no queremos marearnos con las cosas atractivas de éste mundo, debemos mirar hacia arriba, implorar al cielo que nos llene de deseos espirituales, que veamos claro que en la vida no solo se vive para comprar cosas y satisfacernos en todo para así estar contentos y felices; que muy por el contrario, las cosas que llenan plenamente la vida no se pueden comprar... porque no tienen precio.

Que bien nos haría en nuestra vida mirar hacia arriba implorando humildad para aceptar nuestra vida como es y conformarnos con lo que tenemos y con lo que somos, sin desear querer tener mucho...mirar hacia arriba y pedirle a Dios que nos llene el alma de amor para poder vivir una vida digna, para poder darle momentos bellos a los demás... Mirar hacia arriba y pedirle a Dios ayuda para ser mejores, que nos ayude a ser sencillos de corazón, alegres, a saber darme a los demás con verdadera entrega y desprendimiento, sin esperar que ellos me den, a dar AMOR, a comprender que tenemos que compartir todo lo que El nos ha dado, como nuestros talentos, virtudes; no apegarnos a las cosas materiales, a nada ni a nadie, porque: todo, lo que tenemos en esta vida es prestado por Dios, y al final nada nos llevamos, solo las obras buenas, la alegría de haber vivido una vida llena de Dios, solo eso podemos llevarnos de este mundo.


"Miren hacia arriba, Dios los busca.”

http://encuentra.com/

miércoles, 12 de noviembre de 2014

El amor convierte a las fieras en príncipes


El cine y el teatro nos han hecho ver “La bestia y la Bella”. 
Su argumento es así: 

Un comerciante tenía una hija bella de rostro y de nombre. Y emprendió un viaje para mejorar sus negocios, que no le iban bien. Se perdió en el bosque y llegó a un palacio en el que no había nadie, pero sí una mesa servida, donde comió; una habitación preparada, en la que durmió; y un jardín bien cuidado, del cual cortó una hermosa rosa, para llevársela a su hija. Tan pronto como arrancó la flor, un monstruo se presentó y rugiendo le dijo: 

“Yo soy la bestia, dueño del palacio. No tolero que me robes una flor. Ahora mismo morirás”. 

El comerciante pide que le deje despedirse de su hija y ésta al enterarse de lo sucedido se ofrece a quedarse con la Bestia en lugar del padre. Así ocurre. 
La Bestia llena de atenciones a la joven y le propone que se case con él. Superando su inicial repugnancia, la chica acepta y al darle el primer beso, la Bestia se transforma en un hermoso príncipe. 

Este es el argumento, y la moraleja resulta fácil de sacar: el amor es capaz de transformar a una bestia en un príncipe. Sólo el amor.

Señor Jesús: En pequeña escala nosotros hemos comprobado también que el amor convierte a las fieras en príncipes. Pero nos cuesta amar, porque eso supone renunciar a nosotros mismos, a nuestros legítimos derechos. Ayúdanos a ser capaces de amar. Te pedimos por nuestras madres y abuelas, que tantas veces convierten la fiera que cada uno lleva dentro en un hermoso príncipe, por el amor que nos dan.


sábado, 8 de noviembre de 2014

“¿Quién ha perdido esta cosa?”


Existen católicos que llevan el rosario en su bolsillo pero no se atreven a sacarlo para rezar, con miedo al ridículo. Los hay también que son más valientes. 

He aquí una historia real vivida con nuestro batallón.

Todos estábamos en posición de firmes. El ayudante, que tenía entre el pulgar y el índice, un rosario, lo enseñó burlándose: 

¿Quién perdió esta cosa? 

La mayoría de los hombres eran católicos, pero todos se rieron. Incluso aquellos a quienes su madre les había dado un rosario antes de salir hacia el frente.

El ayudante seguía burlándose, convencido de que nadie iba a declararse. Pero de repente, mi vecino, joven portador de la bandera, avanzó y dijo: 

este rosario es mío. 

El batallón dejó de reírse y el ayudante, desconcertado, no supo qué decir.

Más tarde, le pregunté al joven: 

por qué esperaste antes de decir algo? – 

Porque este rosario no era mío! Sólo quería que dejara de burlarse.



Padre Leppich, s.j.
Narrado por Hermano Albert Pfleger
En Fioretti de la Virgen María, Ephèse Diffusion, p. 118

http://es.mariedenazareth.com/

jueves, 6 de noviembre de 2014

El roble triste

Había una vez, algún lugar que podría ser cualquier lugar, y en un tiempo que podría ser cualquier tiempo, un hermoso jardín, con manzanos, naranjos, perales y bellísimos rosales, todos ellos felices y satisfechos. Todo era alegría en el jardín, excepto por un árbol profundamente triste. El pobre tenía un problema: No sabía quién era.

- “Lo que te falta es concentración", le decía el manzano. "Si realmente lo intentas, podrás tener sabrosas manzanas. ¿Ves qué fácil es?”

- “No lo escuches", exigía el rosal, "es más sencillo tener rosas y ¿ves qué bellas son?”

Y el árbol desesperado intentaba todo lo que le sugerían y, como no lograba ser como los demás, se sentía cada vez más frustrado.

Un día llegó hasta el jardín el búho, la más sabia de las aves, y al ver la desesperación del árbol, exclamó:

- “No te preocupes, tu problema no es tan grave. Es el mismo de muchísimos seres sobre la tierra. Yo te daré la solución: no dediques tu vida a ser como los demás quieran que seas... sé tú mismo, conócete y, para lograrlo, escucha tu voz interior.” Y, dicho esto, el búho desapareció.

- “¿Mi voz interior...? ¿Ser yo mismo...? ¿Conocerme...?”, se preguntaba el árbol desesperado, cuando, de pronto, comprendió...

Y cerrando los ojos y los oídos, abrió el corazón, y por fin pudo escuchar su voz interior diciéndole:

- “Tú jamás darás manzanas porque no eres un manzano, ni florecerás cada primavera porque no eres un rosal. Eres un roble y tu destino es crecer grande y majestuoso, dar cobijo a las aves, sombra a los viajeros, belleza al paisaje... Tienes una misión: cúmplela.”

Y el árbol se sintió fuerte y seguro de sí mismo y se dispuso a ser todo aquello para lo cual estaba destinado.

Así, pronto llenó su espacio y fue admirado y respetado por todos. Y sólo entonces el jardín fue completamente feliz.
Google 

jueves, 30 de octubre de 2014

La Vaquita


                         
++++ PARA REFLEXIONAR++++

Cuenta una historia de la India, que un maestro paseaba por un bosque con su fiel discípulo, cuando vio a lo lejos un sitio de apariencia pobre, y decidió hacer una breve visita al lugar. Durante la caminata le comentó al aprendiz sobre la importancia de las visitas, también de conocer personas y las oportunidades de aprendizaje que tenemos de estas experiencias.

Llegando al lugar constató la pobreza del sitio, los habitantes, una pareja y tres hijos, la casa de madera, vestidos con ropas sucias y rasgadas, sin calzado.
Entonces se aproximó al señor, aparentemente el padre de familia y le preguntó: En este lugar no existen posibilidades de trabajo ni puntos de comercio tampoco, ¿Cómo hacen usted y su familia para sobrevivir aquí? el señor calmadamente respondió:

-amigo mío, nosotros tenemos una vaquita que nos da varios litros de leche todos los días. Una parte del producto la vendemos o lo cambiamos por otros alimentos en la ciudad vecina y con la otra parte producimos queso, manteca, y otros productos para nuestro consumo y así es como vamos sobreviviendo.

El sabio agradeció la información, contempló el lugar por un momento, luego se despidió y se fue. En el medio del camino, volteó hacia su fiel discípulo y le ordenó: busque la vaquita, y tráigala. Vamos a llevárnosla.

El joven miró al maestro con estupor y le cuestionó el hecho, porque la vaquita era el único medio de subsistencia de esa familia. Más como percibió el silencio absoluto del maestro, cumplió presuroso la orden.

Durante años, el discípulo jamás supo el destino que el Maestro dio a la vaquita.
Un día, el joven resolvió dejar a su maestro y regresar a aquel lugar para contarle todo a la familia, pedir perdón y ayudarlos.

Así lo hizo, y a medida que se aproximaba al lugar veía todo muy bonito, con árboles floridos, todo habitado, con un automóvil en el garaje de tremenda casa y algunos niños jugando en el jardín. El joven se sintió triste y desesperado, imaginando que aquella humilde familia tuviese que vender el terreno para sobrevivir, aceleró el paso y llegando allá, fue recibido por un señor muy simpático, el joven preguntó por la familia que vivía ahí hace unos años, el señor respondió que seguían viviendo ahí.

Consternado, el joven entró corriendo a la casa y confirmó que era la misma familia que visitó hace algunos años con el maestro. Elogió el lugar y le preguntó al señor:

-¿Cómo hizo para mejorar este lugar y cambiar la vida? El señor entusiasmado le respondió:

-nosotros teníamos una vaquita, pero un día, desapareció y nunca mas supimos de ella, de ahí en adelante nos vimos en la necesidad de hacer otras cosas y desarrollar otras habilidades que no sabíamos que teníamos. Así, alcanzamos el éxito que sus ojos vislumbran ahora…

————————————————
El ser humano tiende a ser perezoso. Mantiene su confusión en el mundo y queda atrapado por lo que sus sentidos, le hacen creer que es real. En algunos casos intuye que hay algo más, o mucho más, que lo que ha conocido hasta ahora, pero así y todo le cuesta tomar la decisión de perder aquello que cree que posee y que en realidad lo posee a el mismo, y poder ganar su libertad.
En esta evolución, solo se trata de elegir despertar, o de seguir dormido. Una vez que la rutina se hace carne y nos aprisiona, son muy pocos los heroicos que quieren sacudir esa chatura, esa inercia y despertar a una realidad mucho mas trascendente; pero que al comienzo no es tan visible. Son pocos los héroes y muchos los mendigos. La gran mayoría de la humanidad, ya sabemos, usa una muy limitada capacidad de su cerebro para crear y recrear su historia, de allí que a veces aparecen los Maestros, encarnaciones concientes de su divinidad, que si bien se mueven por el planeta con un cuerpo, un nombre y una forma, jamás son atrapados por el juego de la personalidad mundana
(Anthony De Mello)

(MUCHAS VECES LO PEOR QUE NOS PASA ES LO MEJOR QUE NOS PUEDE PASAR)
Claudio Maria Dominguez


lunes, 27 de octubre de 2014

Te he buscado



TE HE BUSCADO, SEÑOR.
Y te he encontrado en el amor.
Y te he visto en el hermano.
Y he te tocado en el triste.

TE HE BUSCADO, SEÑOR.
Y en la oración he hablado contigo.
Y en la paz te he abrazado.
Y en el perdón te he descubierto.

TE HE BUSCADO, SEÑOR.
Y en la alegría te he visto sonreír.
Y en la fraternidad me has visitado.
Y en la Palabra te he escuchado.

TE HE BUSCADO, SEÑOR.
Y, después de buscarte, Señor,
es cuando me he dado cuenta
de que por fin te he encontrado.

GRACIAS POR DEJAR QUE TE BUSQUEMOS, SEÑOR.

LA ALEGRÍA ERES TÚ, SEÑOR.





jueves, 23 de octubre de 2014

Sacos de amor


Dos hermanos, el uno soltero y el otro casado, poseían una granja cuyo fértil suelo producía abundante grano, que los dos hermanos se repartían a partes iguales.

Al principio todo iba perfectamente. Pero llegó un momento en que el hermano casado empezó a despertarse sobresaltado todas las noches, pensando: «No es justo. Mi hermano no está casado y se lleva la mitad de la cosecha; pero yo tengo mujer y cinco hijos, de modo que en mi ancianidad tendré todo cuanto necesite. ¿Quién cuidará de mi pobre hermano cuando sea viejo? Necesita ahorrar para el futuro mucho más de lo que actualmente ahorra, porque su necesidad es, evidentemente, mayor que la mía».

Entonces se levantaba de la cama, acudía sigilosamente adonde su hermano y vertía en el granero de éste un saco de grano.

También el hermano soltero comenzó a despertarse por las noches y a decirse a sí mismo: «Esto es una injusticia. Mi hermano tiene mujer y cinco hijos y se lleva la mitad de la cosecha. Pero yo no tengo que mantener a nadie más que a mí mismo. ¿Es justo, acaso, que mi pobre hermano, cuya necesidad es mayor que la mía, reciba lo mismo que yo?».

Entonces se levantaba de la cama y llevaba un saco de grano al granero de su hermano.

Un día, se levantaron de la cama al mismo tiempo y tropezaron uno con otro, cada cual con un saco de grano a la espalda.

Muchos años más tarde, cuando ya habían muerto los dos, el hecho se divulgó. Y cuando los ciudadanos decidieron erigir un templo, escogieron para ello el lugar en el que ambos hermanos se habían encontrado, porque no creían que hubiera en toda la ciudad un lugar más santo que aquél.


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