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jueves, 24 de septiembre de 2015

40 píldoras de sabiduría

  1. Tú no eres tu trabajo. No eres la cantidad de dinero que tengas en el banco. No eres tus posesiones. Encuentra tu pasión. Busca lo que te inspire. Encuentra algo que te encante hacer y persíguelo con todo tu corazón. Puede que encuentres la forma de ganar dinero de esta manera. 
  2. El amor duele. Pero amar es mucho mejor que encerrarse en el miedo a que te hagan daño y no experimentarlo. 
  3. La comunicación y el respeto son las bases para una relación duradera. En una relación se necesitan tres cosas: ganas, amor y valores compartidos. 
  4. No te compares nunca con los demás. Es una pérdida de energía. Eres único y tienes tus propios dones para ofrecer al mundo. 
  5. Cuida tu salud: física, mental y espiritual. 
  6. No te quejes. Decide lo que vas a tolerar y llévate bien con la vida. 
  7. Establece tus límites; en el trabajo, la familia y las amistades. 
  8. Las cosas pequeñas también importan: con buenos modales se llega a cualquier parte. 
  9. Sé agradecido. Apunta las cosas por las que estás agradecido cada día. 
  10. Ten en cuenta que vas a fallar. El fracaso no es algo fatal. 
  11. Aprende las lecciones, vuélvete a levantar e inténtalo de nuevo. 
  12. Sueña cosas espectaculares. Te sorprenderás de lo que puede hacerse realidad. 
  13. Actúa con integridad en todo momento. 
  14. Llama a tus padres. Quizás te hayan puesto de los nervios, pero te han criado como mejor han sabido y podido. 
  15. Conoce tus valores. No dejes que nadie, por mucho que sea tu jefe o tu pareja, viole aquello en lo que crees. 
  16. No tienes por qué tener todo bajo control. 
  17. Mañana será otro día. Relájate. Respira hondo y con tranquilidad. 
  18. Escucha tu diálogo interno. 
  19. ¿Le hablarías así a alguien a quien quieres? 
  20. Corre riesgos y date un voto de confianza. Te crecerán las alas. 
  21. Sé servicial con los demás. Interésate por ellos. La gente siempre se acordará de lo que has hecho por ellos. 
  22. "No" es una frase completa. 
  23. No te estreses demasiado por tus decisiones. Las decisiones no tienen que ser para siempre. 
  24. Cultiva y alimenta las amistades. Con amor y cuidado pueden durar para siempre. Al mismo tiempo, no tengas miedo de cambiar de amigos. 
  25. Eres suficiente con lo que eres: perfecto en tu imperfección. 
  26. Aprende a aceptar los cumplidos. Sólo tienes que decir: "Gracias". 
  27. Atrévete a mostrar que eres vulnerable. De hecho, es el mayor acto de valentía. 
  28. Nunca estás solo. 
  29. Perdona. Primero a ti y después a los otros. Todos estamos juntos en esto. 
  30. Tu actitud siempre es una elección. 
  31. Ríete mucho. Pásatelo bien. 
  32. La magia ocurre fuera de tu zona de confort. 
  33. Aprende a quererte a ti mismo desde ahora. Cuanto más lo dejes y más mayor seas, más te costará.
  34.  No te preocupes por lo que piensen otras personas. Piensan en ti mucho menos de lo que imaginas.
  35.  Sigue tu intuición. Tu instinto tiene la respuesta. Siempre. 
  36. La felicidad empieza en ti. No esperes a que otra persona te haga feliz. 
  37. Trata de mantener tu estabilidad económica desde el principio. Ahorra el 10% de lo que ganes. La deuda no está nada bien. Hazte tu propia comida para llevártela al trabajo. Un cappuccino y un sándwich van sumando gastos cada día. La vida no es una carrera. 
  38. Párate y huele las rosas. En serio. 
  39. Cuando te veas agobiado, pregúntate: "¿Dentro de cinco años esto seguirá siendo un problema?". 
  40. Los cambios ocurren. Es una de las grandes verdades de la vida. Aprende a adaptarte a ellos.

Fuente: Huffington post
 http://reflejosdeluz11.blogspot.com

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Compartiendo vida... Los proyectos

 
Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos estamos proyectando qué hacer en cada momento, que cosas queremos realizar y que metas nos proponemos alcanzar.
 
Los proyectos no siempre suponen grandes o difíciles acciones para conseguirlos, a veces son pequeños pasos que lentamente nos llevan a su consecución.
 
Hay proyectos sencillos en el día a día que no requieren mayor esfuerzo que el de seguir viviendo como lo hacemos habitualmente.
 
Sin embargo los proyectos importantes requieren de nuestra atención, pensamiento, realismo, vigor y oración pausada.
 
Ningún proyecto importante, en lo vital, se alcanza con un sólo paso... pero cada paso es necesario para alcanzarlo.
 
No dejes nunca de soñar tu propio sueño, de alcanzar tus propias metas, de reflexionar sobre lo que eres y lo que quieres ser, de vivir desde el proyecto que quieres realizar en el que sientes a Dios como centro de tu actuar.
 
Si das un primer paso vendrá un segundo, y un tercero, y un cuarto... y te darás cuenta de que los grandes proyectos están dentro de ti, tan sólo tienes que tener la valentía de cogerlos en la palma de tus manos, contemplarlos, mirarlos, mimarlos, ordenar y decidir qué quieres hacer con dichos proyectos.
 
El mejor proyecto de tu vida eres tú mismo, no lo dudes. 
 
Dios es el arquitecto, nosotros los constructores.

Encar_AM
 

domingo, 13 de septiembre de 2015

LA CARRETA VACÍA.


( REFLEXIÓN )

Un día salí de paseo con mi padre… De pronto, él se detuvo en una curva y después de un pequeño silencio me preguntó:
 
Además de cantar de los pájaros, ¿Oyes algo más?
Agudicé mis oídos y después de unos segundos le respondí: Sólo escucho el ruido de una carreta.

-Eso es, dijo mi padre. Es una carreta vacía.

Entonces le pregunté con curiosidad: ¿Cómo sabes que es una carreta vacía, si no la vemos?

-Es muy fácil, sé que está vacía por el ruido. Cuanto más vacía está la carreta, más ruido hace.

Crecí y me hice un hombre. Cada vez que escucho a una persona hablando demasiado, interrumpiendo la conversación de los demás, presumiendo de lo que tiene o de lo que sabe, prepotente y menospreciando al resto de las personas que lo rodean, tengo la impresión de oír la voz de mi padre diciendo: Cuanto más vacía está la carreta, más ruido hace.
La humildad consiste en callar nuestras virtudes y permitirle a los demás descubrirlas. Piensa que existen personas tan pobres, que lo único que tienen es dinero y soberbia...

Recuerda que: “Si las palabras no son mejores que el silencio...lo mejor es callar..."

Por lo tanto, no hagas ruido como una "carreta vacía".
“Cuando las palabras no son mejores que el silencio...lo mejor es callar... ¡No hagas tanto ruido!”

Dios te dice:
“Si no tienes nada que decir, escúchame en silencio; yo te enseñaré a ser sabio” Job 33:33


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miércoles, 9 de septiembre de 2015

Todo lo que sucede, sucede por una razón

 
Hubo un momento en el que creías que la tristeza sería eterna; pero volviste a sorprenderte a ti mismo riendo sin parar.
 
Hubo un momento en el que dejaste de creer en el amor; y luego apareció esa persona y no pudiste dejar de amarla cada día más.
 
Hubo un momento en el que la amistad parecía no existir; y conociste a ese amigo que te hizo reír y llorar, en los mejores y en los peores momentos.
 
Hubo un momento en el que estabas seguro que la comunicación con alguien se había perdido; y fue luego cuando el cartero visitó el buzón de tu casa.
 
Hubo un momento en el que una pelea prometía ser eterna; y sin dejarte ni siquiera entristecerte terminó en un abrazo.
 
Hubo un momento en que un examen parecía imposible de pasar; y hoy es un examen más que aprobaste en tu carrera.
 
Hubo un momento en el que dudaste de encontrar un buen trabajo; y hoy puedes darte el lujo de ahorrar para el futuro.
 
Hubo un momento en el que sentiste que no podrías hacer algo: y hoy te sorprendes a ti mismo haciéndolo.
 
Hubo un momento en el que creíste que nadie podía comprenderte; y te quedaste boquiabierto(a) mientras alguien parecía leer tu corazón.
 
Así como hubo momentos en que la vida cambió en un instante, nunca olvides que aún habrá momentos en que lo imposible se tornará en un sueño hecho realidad.
 
¡Nunca dejes de soñar, porque soñar es el principio de un sueño hecho realidad!.
 
Y recuerda: todo lo que sucede, sucede por una razón.
 
 

viernes, 4 de septiembre de 2015

PASCAL Y EL ATEO

 
El gran matemático Pascal discutía con un ateo sobre la existencia de Dios: 
 
-Lleguemos a un acuerdo -le decía- Yo no puedo probar en un laboratorio la existencia de Dios. Pero Ud. tampoco puede probar lo contrario. Tomamos una postura u otra según las evidencias. Estudiemos las posibilidades: "Dios existe" o "Dios no existe". Yo le doy a Ud. la oportunidad de tener un 50% de posibilidades de tener razón y Ud. me concede a mí que tengo razón en otro porcentaje igual. ¿Cuál nos ofrece mayores garantías de acertar? 

Después de una vida más o menos prolongada ambos morimos y somos enterrados en el mismo cementerio. Supongamos que el día de la resurrección se descubre que Dios es real. Yo he ganado y Ud. ha perdido nada menos que la eternidad feliz.

Supongamos que no hay resurrección y Dios no existe. Ud. ha ganado, pero no le sirve de nada, porque nos espera la nada: en esta opción Ud. también lo ha perdido todo y yo no he perdido nada. Por este sencillo cálculo de probabilidades, si apuestas por Dios lo ganas todo y si apuestas por la no existencia de Dios no ganas nada. ¡Dios existe! Es no solo una probabilidad matemática, sino una vivencia que hace feliz a quien la tiene.



martes, 1 de septiembre de 2015

¿Por qué Jesús Dobló la servilleta ?



Esta es una historia que puedo asegurar que nunca he visto circular en los mensajes de correo electrónico, por lo que decido contarla. Si te toca el corazón, es posible que desees reenviarla.
¿Por qué Jesús dobla el sudario de lino después de su resurrección ? Nunca me di cuenta de esto. . .
El Evangelio de Juan ( 20:7 ) nos dice que el sudario, que se le colocó sobre el rostro a Jesús, no sólo estaba echado a un lado junto con las vendas.
La Biblia dedica un verso entero para decirnos que el sudario fue bien doblado, y que se colocó en un lugar aparte (quizás en donde estuvo tendido).
El domingo por la mañana, cuando todavía estaba obscuro, María Magdalena fue al sepulcro y encontró que la piedra había sido removida de la entrada.
Ella corrió y encontró a Simón Pedro y al otro discípulo, a quien Jesús amaba. Ella dijo: " Se han llevado el cuerpo del Señor del sepulcro, y no sabemos dónde lo han puesto! "
Pedro y el otro discípulo corrieron a la tumba para ver . El otro discípulo corrió y llegó antes que Pedro. Se detuvo, miró dentro del sepulcro y vió las vendas en el suelo, pero no entró.
Luego llegó Simón Pedro y entró. También notó las vendas en el suelo, mientras que la tela que había cubierto la cara de Jesús estaba doblada y situada a un lado.
¿Era importante eso? ¡Por supuesto!
¿Es realmente importante? ¡Claro que Sí!
Para comprender el significado de la servilleta doblada, hay que entender un poco acerca de la tradición hebrea en esos días.
La servilleta doblada tenía que ver con el Maestro y el Siervo , y cada niño judío conocía esta tradición.
Cuando el siervo ponía la mesa de la cena para el maestro, se aseguraba  de ponerla exactamente de la manera en que el maestro quería.
La mesa estaba decorada a la perfección, y luego el criado iba a esperar fuera de la vista, hasta que el maestro había terminado de comer. El siervo no se atrevía a tocar la mesa, hasta que el maestro hubiera terminado.
Ahora bien, si el maestro había terminado de comer, se levantaba de la mesa, se limpiaba los dedos, la boca, y la barba , y hacía un nudo la servilleta y la lanzaba sobre la mesa.
El siervo entonces sabía que era el momento para limpiar la mesa. Porque en aquellos días, la servilleta arrugada quería decir, " he terminado . "
Pero si el maestro se levantaba de la mesa, doblaba la servilleta y la ponía  junto a su plato, el siervo no se atrevería a tocar la mesa, porque . . .
La servilleta doblada significaba...
"¡Volveré! "

lunes, 24 de agosto de 2015

LA HUMILDAD - Reflexión

Se acercaba mi cumpleaños y quería ese año pedir un deseo especial al apagar las velas de mi pastel.

Caminando por el parque me senté al lado de un mendigo que estaba en uno de los bancos, el más retirado, viendo dos palomas revolotear cerca del estanque y me pareció curioso ver a un hombre de aspecto abandonado, mirar las avecillas con una sonrisa en la cara que parecía eterna.

Me acerqué a él con la intención de preguntarle por qué estaba tan feliz.

Quise también sentirme afortunado al conversar con él para sentirme más orgulloso de mis bienes, por que yo era un hombre al que no le faltaba nada. Tenía mi trabajo, que me producía mucho dinero. Claro que... ¿cómo no iba a producírmelo trabajando tanto?. Tenía mis hijos a los que, gracias a mi esfuerzo, tampoco les faltaba nada y tenían todos los juguetes que quisiesen tener. En fin, gracias a mis interminables horas de trabajo no le faltaba nada a mi familia.

Me acerqué entonces al hombre y le pregunté:

- Caballero, ¿qué pediría usted como deseo en su cumpleaños?

Pensaba yo que el hombre me contestaría que pediría dinero. Así, de paso, yo le daría unos billetes que tenía y realizaría la obra de caridad del año.


No sabe usted mi asombro cuando el hombre me contesta lo siguiente, con la misma sonrisa en su rostro que no se le había borrado y nunca se le borró:

-Amigo, si pidiese algo más de lo que tengo sería muy egoísta, yo ya he tenido de todo lo que necesita un hombre en la vida y más. Vivía con mis padres y mi hermano antes de perderlos una tarde de junio. Hace mucho, conocí el amor de mi padre y mi madre, que se desvivían por darme todo el amor que les era posible dentro de nuestras limitaciones económicas. Al perderlos, sufrí muchísimo pero entendí que hay otros que nunca conocieron ese amor, yo sí y me sentí mejor.

De joven, conocí una chica de la cual me enamoré perdidamente. Un día la besé y estalló en mí el amor hacia aquella joven tan bella. Cuando se marchó, mi corazón sufrió tanto... Recuerdo ese momento y pienso que hay personas que nunca han conocido el amor y me siento mejor.

Un día en este parque, un niño correteando cayó al suelo y comenzó a llorar. Yo fui, lo ayudé a levantarse, le sequé las lágrimas con mis manos y jugué con él por unos instantes más y aunque no era mi hijo, me sentí padre y me sentí feliz porque pensé que muchos no han conocido ese sentimiento.

Cuando siento frío y hambre en el invierno, recuerdo la comida de mi madre y el calor de nuestra pequeña casita y me siento mejor porque hay otros que nunca lo han sentido y tal vez no lo sentirán nunca. Cuando consigo dos piezas de pan comparto una con otro mendigo del camino y siento el placer que da compartir con quien lo necesita, y recuerdo que hay unos que jamás sentirán esto.

Mi querido amigo, ¡qué más puedo pedir a Dios o a la vida cuando lo he tenido todo, y lo más importante es que soy consciente de ello!

Puedo ver la vida en su más simple expresión, como esas dos palomitas jugando. ¿Qué necesitan ellas? Lo mismo que yo, nada... Estamos agradecidos al Cielo de esto, y sé que usted pronto lo estará también.

Miré hacia el suelo un segundo como perdido en la grandeza de las palabras de aquel sabio que me había abierto los ojos en su sencillez. Cuando miré a mi lado ya no estaba, sólo las palomitas y un arrepentimiento enorme de la forma en que había vivido sin haber conocido la vida. Pensé que aquel mendigo era tal vez un ángel enviado por Dios, que me daría el regalo más precioso que se le puede dar a un ser humano... la humildad.


miércoles, 8 de julio de 2015

Equipaje del peregrino

LOS MAPAS… Son el resultado de la experiencia de otros que patearon de mil modos estas tierras. Tengo que reconocer que por mucho que me empeñe, yo no voy a inventarme nada y que la experiencia de guías me resulta imprescindible.

LA CANTIMPLORA…Recuerdas aquellas citas de la Biblia…”Como busca la cierva corrientes de agua…” o “aquella samaritana que bebe en pozos que no sacian su sed interior…”. La cantimplora me recuerda que siempre tengo sed, y que la fuente del corazón, ahí donde habita el buen Dios, a menudo se me enturbia o hasta la dejo secar.

LA ROPA DEL PEREGRINO…La capa de agua, el protector solar y la gorra…me recuerdan que el peregrino lo es siempre sean cuales sena las condiciones climatológicas. El peregrino no se sienta a esperar que haga el tiempo ideal para echarse al hombro la mochila. A veces habrá que ponerse encima la capa de la paciencia para aguantar los chaparrones que nos trae la vida. Y darse cuenta de que el sol aprieta, desgasta, hace sudar y se camina más despacio. Una visera para que el son no nos venza, no nos ciegue, es siempre la misericordia conmigo mismo y con los otros.

EL RESTO DE LA ROPA…Me tiene que llevar a reflexionar que el uniforme de mi camino ha de ser la verdad, la justicia, la fe, sandalias ágiles para el anuncio, la salvación, la palabra de Dios (menos mal que esta va siempre en la mochila de mi corazón…).

LA COMIDA…imprescindible para caminar, para vivir. Me estoy dando cuenta de que si “andando se me abre el apetito”…ser discípulo me debería recordar que necesito hacer la voluntad del Padre, que era el alimento de Jesús, y que era el pan de cada día, que él dejó a sus discípulos peregrinos, debería ir siendo eso, el de cada día.

MOCHILA AL HOMBRO…¡Cuantas cosas llevo en mi mochila!, pero me he dejado otras muchas cosas que no echo de menos en absoluto…Ahora que se van sumando los Kilómetros, los hombros y las piernas empiezan a quejarse y a protestar…El camino me va haciendo descubrir que sólo se camina bien cuando “voy ligero de equipaje”. Ahora empiezo a entender un poco mejor aquella recomendación que Jesús hacía a sus discípulos: “Les encargó que no llevaran más que un bastón, ni pan, ni alforja, ni dinero en la faja, que calzasen sandalias pero que no llevasen dos túnicas” (Mc 6, 7-9).


viernes, 19 de junio de 2015

La otra mejilla (Reflexión)


Existía un monasterio que estaba ubicado en lo alto de la montaña. Sus monjes eran pobres, pero conservaban en una vitrina tres manuscritos antiguos, muy piadosos. Vivían de su esforzado trabajo rural y fundamentalmente de las limosnas que les dejaban los fieles curiosos que se acercaban a conocer los tres rollos, únicos en el mundo. Eran viejos papiros, con fama universal de importantes y profundos pensamientos.

En cierta oportunidad un ladrón robó dos rollos y se fugó por la ladera. Los monjes avisaron con rapidez al abad. El superior, como un rayo, buscó la parte que había quedado y con todas sus fuerzas corrió tras el agresor y lo alcanzó: "¿Qué has hecho? Me has dejado con un solo rollo. No me sirve. Nadie va a venir a leer un mensaje que está incompleto. Tampoco tiene valor lo que me robaste. O me das lo que es del templo o te llevas también este texto. Así tienes la obra completa." "Padre, estoy desesperado, necesito urgente hacer dinero con estos escritos santos".El abad le dijo "Bueno, toma el tercer rollo. Si no se va a perder en el mundo algo muy valioso. Véndelo bien. Estamos en paz." y lo dejó ir con el tesoro.

Los monjes no llegaron a comprender la actitud del abad. Estimaron que se había comportado débil con el rapaz, y que era el monasterio el que había perdido. Pero guardaron silencio, y todos dieron por terminado el episodio.

Cuenta la historia que a la semana , el ladrón regresó. Pidió hablar con el Padre Superior: " Aquí están los tres rollos, no son míos. Los devuelvo. Te pido en cambio que me permitas ingresar como monje. Cuando me alcanzaste, todo me esperaba menos que tuvieras la generosidad como para darme el tercer rollo, la confianza en mí como para creer el valor de mi necesidad y que todavía me dijeras que estábamos en paz, perdonándome con mucha sinceridad. Eso me ha hecho cambiar. Mi vida se ha transformado".

Nunca ese hombre, había sentido la grandeza del perdón, la presencia de la generosidad excelente. El abad recuperó los tres manuscritos para beneficio del monasterio, ahora mucho más concurrido por la leyenda del robo y del resarcimiento. Y además consiguió un monje trabajador y de una honestidad a toda prueba. El agresor espera agresión, no una respuesta creativa, inesperada, insólita. No sospecha, la conmoción, del poder incalculable de poner la otra mejilla.

domingo, 14 de junio de 2015

Un corazón grande

Señor, para poder servirte mejor,
dame un noble corazón.
Un corazón fuerte,
para aspirar por los altos ideales
y no por opciones mediocres.

Un corazón generoso en el trabajo,
viendo en él no una imposición
sino una misión que me confías.

Un corazón grande en el sufrimiento,
siendo valiente soldado ante mi propia cruz
y sensible cireneo para la cruz de los demás.

Un corazón grande para con el mundo,
siendo comprensivo para con sus fragilidades
pero inmune a sus máximas y seducciones.

Un corazón grande con los hombres,
leal y atento para con todos,
pero especialmente servicial y dedicado
a los pequeños y humildes.

Un corazón nunca centrado sobre mí,
siempre apoyado en Vos,
feliz de servirte y servir a mis hermanos,
Señor, todos los días de mi vida.

Ignacio Larrañaga

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