viernes, 1 de julio de 2016
Manualidades para las vacaciones
Se puede pasar muy bien en las vacaciones sin necesidad de salir de
casa, eso sí, hay que ser creativos para hacer de este tiempo, una
oportunidad para divertirse y compartir en familia. Aquí brindamos
algunas ideas de manualidades para realizar con los hijos.
lunes, 13 de junio de 2016
San Antonio y la mula
Predicaba San Antonio de Padua en
Rímini (Italia). Allí los herejes patarinos habían desfigurado el dogma de la
presencia real, reduciendo la Eucaristía a una simple cena conmemorativa.
Antonio, en su predicación, ilustró
plenamente la realidad de la presencia de Jesús en la Hostia Santa. Mas los
jefes de la herejía no aceptaban las razones del Santo e intentaban rebatir sus
argumentos. Entre ellos, Bonvillo, que era el principal y se hacía el sabiondo,
le dijo:
-Menos palabras; si quieres que yo
crea en ese misterio, has de hacer el siguiente milagro:
Yo tengo una mula; la tendré sin
comer por tres días continuos, pasados los cuales nos presentaremos juntos ante
ella: yo con el pienso, y tú con tu sacramento. Si la mula, sin cuidarse del
pienso, se arrodilla y adora ese tu Pan, entonces también lo adoraré yo.
Aceptó el Santo la prueba y se retiró
a implorar el auxilio de Dios con oraciones, ayunos y penitencias.
Durante tres días privó el hereje a
su mula de todo pienso y luego la sacó a la plaza pública. Al mismo tiempo, por
el lado opuesto de la plaza, entraba en ella San Antonio, llevando en sus manos
una Custodia con el Cuerpo de Cristo; todo ello ante una multitud de personas
ansiosas de conocer el resultado de aquel extraordinario compromiso contraído
por el santo franciscano.
Encaróse entonces el Santo con el
hambriento animal, y, hablando con él, le dijo:
-En nombre de aquel Señor a quien yo,
aunque indigno, tengo en mis manos, te mando que vengas luego a hacer
reverencia a tu Creador, para que la malicia de los herejes se confunda y todos
entiendan la verdad de este altísimo sacramento, que los sacerdotes tratamos en
el altar, y que todas las criaturas están sujetas a su Creador.
Mientras decía el Santo estas
palabras, el hereje echaba cebada a la mula para que comiese; pero la mula, sin
hacer caso de la comida avanzó pausadamente, como si hubiese tenido uso de
razón, y, doblando respetuosamente las rodillas ante el Santo que mantenía
levantada la Sagrada Hostia, permaneció en esta postura hasta que San Antonio
le concedió licencia para que se levantara. Bonvillo cumplió su promesa y se
convirtió de todo corazón a la fe católica; los herejes se retractaron de sus
errores, y San Antonio, después de dar la bendición con el Santísimo en medio
de una tempestad de vítores y aplausos, condujo la Hostia procesionalmente y en
triunfo a la iglesia, donde se dieron gracias a Dios por el estupendo portento
y conversión de tantos herejes.
martes, 24 de mayo de 2016
OFRECIMIENTO A MARÍA AUXILIADORA
Enséñame, oh María
Auxiliadora, a ser dulce y bueno en todos los acontecimientos de mi vida; en
los desengaños, en el descuido de otros, en la falta de sinceridad de aquellos
en quienes creí, en la deslealtad de aquellos en quienes confié.
Ayúdame a olvidarme
de mí mismo para pensar en la felicidad de otros; a ocultar mis pequeños sufrimientos
de tal modo que sea yo el único que los padezca.
Enséñame a sacar
provecho de ellos, a usarlos de tal modo que me suavicen, no me endurezcan ni
me amarguen; que me hagan paciente y no irritable; que me hagan amplio en mi
clemencia y no estrecho y despótico. Que nadie sea menos bueno, menos sincero,
menos amable, menos noble, menos santo por haber sido mi compañero de viaje en
el camino hacia la vida eterna.
Amén.
jueves, 12 de mayo de 2016
La pureza.
Tema de hoy
Hoy
el mundo se burla de esta virtud, porque por todos los medios de
comunicación social, especialmente la televisión, exalta y promueve toda
clase de impureza. Pero el sexto mandamiento no ha sido abolido por
Dios, sigue en vigencia, y los que no lo cumplen pecan gravemente y, si
mueren en ese estado, se condenan para siempre al Infierno.
El
demonio de la lujuria ha sabido introducirse en todas partes y ya todas
las naciones se han embriagado con su copa. La moda, cada vez más
provocativa y escandalosa, ya no tiene reparos en nada, y así se hace
cada día más difícil mantenerse en pie en este pantano que es el mundo
actual. Hoy más que nunca este mundo está en poder del Príncipe de las
tinieblas, de Satanás, que reina casi sin oposición.
Pero
dice el Apocalipsis que en este tiempo aparece en el cielo un gran
signo, una Mujer vestida de Sol. Es la Virgen, que viene en ayuda de sus
hijos y a combatir al demonio y todos sus secuaces. Ahora, el que
quiera conservarse puro y casto debe, necesariamente, cobijarse bajo su
manto, porque Ella es la Virgen Pura que transmite su pureza inmaculada a
sus hijos y devotos.
Ya
dice el Señor en el Evangelio que si nuestro ojo está malo, todo
nuestro ser estará en tinieblas, y es por el sentido de la vista que
entra el pecado. Por eso, para preservarnos de este mal, es necesario
que acostumbremos a los ojos a las miradas puras y honestas, evitando
todo espectáculo o imagen obscena o peligrosa para la conservación de
esta virtud.
No
descendamos al abismo con la mayoría, pues hoy la mayor parte de la
humanidad desciende más bajo que los brutos y una mínima parte es la que
sube hacia Dios. No hay términos medios: o se sube o se baja, nunca en
la vida espiritual se queda uno estancado, sino que o avanza o
retrocede. Ya lo dice Jesús en el Apocalipsis: Que el santo se
santifique más, y que el pecador peque más aún, vengo pronto.
¡Ave María purísima!
¡Sin pecado concebida!
jueves, 31 de marzo de 2016
El testamento de Cristo
Yo, Jesús de Nazareth, viendo próxima mi hora y estando en posesión
de plenas facultades para firmar este documento, deseo repartir
mis bienes entre las personas más cercanas a Mí. Siendo entregado como
cordero para la salvación de la Humanidad, creo
conveniente repartir mis bienes entre todos. Y así os dejo todas las
cosas que desde mi nacimiento han estado presentes en mi vida y la han
marcado de un modo significativo:
- La estrella de Belén, a los que están desorientados y necesitan ver
claro para seguir adelante, y a todo aquel que desee ser guiado
y/o servir de guía.
- El pesebre, a los que no tienen nada, ni siquiera un sitio para
cobijarse o un fuego donde calentarse y poder hablar con un amigo.
- Mis sandalias, que son vuestras sandalias, las de los que desean emprender un camino, las de quienes están dispuestos a estar
siempre en camino.
- La palangana donde he lavado los pies a mis discípulos, a quien quiera
servir, a quien desee ser pequeño ante los hombres, pues
será grande a los ojos de mi Padre.
- El plato donde voy a partir el pan: es para los que vivan en fraternidad, para los que estén dispuestos a amar, ante todo y a
todos.
- El cáliz, lo dejo a quienes están sedientos de un mundo mejor y una sociedad más justa.
- La cruz es para todo aquel que esté dispuesto a cargar con ella.
- Mi túnica a todo aquel que la divida y la reparta.
También quiero dejar como legado a la Humanidad entera, las actitudes
que han guiado mi Vida, actitudes que quiero que guíen también
la vuestra.
- Mi Palabra y la enseñanza que me confió mi Padre, a todo el que la escucha y la pone en práctica.
- La alegría a todos los que deseen compartirla.
- La humildad, para quien esté dispuesto a trabajar por la expansión del Reino de los Cielos.
- Mi hombro, a todo aquél que necesite un amigo en quien reclinar la cabeza, y al abatido por el cansancio del camino, para que
puedan descansar y recobrar fuerzas para seguir caminando.
- Mi perdón, es para todos los arrepentidos, para todos los que día tras
día, pecado tras pecado, sepan volver al Padre a través del
Sacramento de la Confesión.
- Mi Amor... mi Amor es para todos, buenos y malos, justos e injustos,
para todos los hombres sin ningún tipo de distinción. Eso sí,
siento especial predilección por los más débiles.
También os dejo a mi queridísima Madre, la Virgen María, que ahora es también vuestra madre.
Todo esto y aún más quisiera dejaros, pero sobre todo es mi Vida lo que
os ofrezco. Soy Yo mismo quien me quedo con vosotros en la
Hostia Consagrada para seguir caminando a vuestro lado, compartiendo
vuestras preocupaciones y problemas, vuestras alegrías y gozos.
Podéis venirme a visitar cuando queráis; os espero en el Sagrario.
Yo soy el Camino: os invito a que sigáis siempre el camino correcto, ayudando también a los demás a encontrarlo.
Yo soy la Verdad: os invito a que seáis siempre sinceros y que os
mantengáis unidos amando de verdad al prójimo como a vosotros mismos.
Yo soy la Vida: os invito a que hagáis la vida agradable a los demás a pesar de las adversidades.
Yo os he amado hasta el extremo y os llevaré siempre en mi Corazón.
Jesús
domingo, 27 de marzo de 2016
lunes, 21 de marzo de 2016
El burrito
En la
biografía del padre Jaime Piulachs, S.J. "Un jesuita rebelde", su
autor, mosén José Ricart, recoge retazos de la correspondencia del santo
jesuita que no tienen desperdicio. Entre ellos, las siguientes líneas escritas
en una postal con la fotografía de... un
burro, enviada desde
Cavallers en agosto de 1967. Según mosen Ricart, encierran el
"secreto" del padre Piulachs, "su especie de
testamento".
(..) es
de un amigo mío (la foto de la izquierda) muy edificante y al que mucho me
gustaría imitar en muchas de sus virtudes. Siempre calla (fuera de algún
rebuznillo); nunca se queja, no tiene pretensiones de caballo; carga con todo
como lo que es, como un burro. Cuando la gente quiere insultar a otro le dicen
su nombre y él no se molesta: le da un comino; se ve que aprendió aquello de
"oprobios, injurias, afrentas, etc." Es el más humilde de los
animales. Y por humildad, mereció estar con Jesús: en su nacimiento, en su
huída a Egipto, llevándolo encima en los momentos duros de la persecución; y
después en los gloriosos de la entrada en Jerusalén; y en esos momentos de
gloria y de palmas y de andar sobre vestiduras, no se envanecía, porque sabía
que esto no era por él sino por el que llevaba encima: él no era sino el
borriquito de Jesús. Pidamos al Señor que nos haga también esta gracia a
nosotros.
Texto obtenido de la Revista Ave María, nº 656 Agosto-Septiembre
de 2000
martes, 23 de febrero de 2016
Espíritu joven
No importa tu edad, lo que cuenta es tu espíritu joven.
La juventud no es cuestión de tener poca edad, sino de una posición
mental y de vitalidad de espíritu.
No envejeces por vivir mucho tiempo, sino por negarte a mirar la
vida como una verdadera oportunidad de alcanzar un alto ideal.
Tú eres tan joven como tu FE, tan joven como tu esperanza y tan
joven como tu alegría.
Llena de vida tu tiempo vivido, y no te importe cuánto has vivido.
Lleva como un viático, por la vida, tu decisión de contribuir a la
humanización propia y ajena, para rejuvenecer al mundo.
Y sobre todo, ábrele los brazos del amor de Dios, a todo aquel
que quiera acercarse a ti.
No lo menosprecies porque no esté a tu altura.
No cierres tus oídos espirituales, porque tú nunca sabes en qué pequeñez Dios
quiera hablarte.
Se joven para Dios y para el mundo.
Imagen:google
jueves, 19 de noviembre de 2015
El canasto de carbón
Se cuenta la historia de un anciano que
vivía en una granja en las montañas de Kentucky oriental con su joven nieto. Cada
mañana, el abuelo se sentaba temprano en la mesa de la cocina para leer su vieja y
estropeada Biblia. Su nieto, que quería ser como él, intentó imitarlo cuando era
posible.
Un día el nieto preguntó, “Abuelo, yo intento leer la Biblia, me gusta pero no la
entiendo, y lo que logro entender se me olvida cuando cierro el libro. ¿Que hay de bueno
en leer la Biblia?”
El abuelo silenciosamente dejo de echar carbón en la estufa y dijo: “Baja el canasto
del carbón, y ve al río, y traeme un canasto lleno de agua”. El muchacho hizo tal y
como su abuelo le dijo, aunque toda el agua se salió del canasto antes de que él pudiera
volver a la casa.El abuelo se rió y dijo, “Tendrás que moverte un poco más rápido
la próxima vez”, y lo envió nuevamente al río con el canasto a intentar traer agua
en él.
Esta vez, el muchacho corrió más rapidamente, pero el canasto estaba de nuevo vacío
antes de llegar a la casa. Ya sin respiración, le dijo a su abuelo que era
“imposible llevar agua en un canasto,” y fue a conseguir un balde. El anciano lo
detuvo diciendo “yo no quiero un balde de agua, quiero un canasto de agua. Tú puedes
hacerlo”. A estas alturas, el muchacho sabía que la tarea era imposible, pero
quería mostrar a su abuelo que aún cuando corriese más rápido, el agua se saldría
antes que llegase a la casa.
El muchacho sacó el agua y corrió tanto como pudo, pero cuando llegó donde su abuelo el
canasto estaba de nuevo vacío. Exhausto, el muchacho dijo “abuelo es inútil”.
“¿Por qué piensas que es inútil? contesto el abuelo. “Mira dentro del
canasto”. Viendo su interior comprendió por primera vez que el canasto tenía algo
diferente. En lugar de un fondo sucio por el carbón, este lucía limpio. “Esa es la
obra de Dios en nuestras vidas. Él nos cambia desde dentro lentamente hasta transformarnos en Su Hijo.”
domingo, 8 de noviembre de 2015
¿Soy joven rico?
Mírame,
Señor, y dime si es cierto:
¿Cumplo
contigo, pero me reservo parte de mi gran capital?
¿Vivo
en tu amor, pero tengo otros cariños
que
tienen ruido material?
¿Pregunto
por Ti, pero a continuación, miro en otra dirección?
Mírame,
Señor, y dime si es cierto:
¿Te
miro, y por momentos, siento que algo no funciona en mí?
¿Tengo
más de lo que necesito?
¿Añoro
más de lo que tengo?
¿Vivo
demasiado pendiente de lo que nunca podré obtener?
Acaso,
Señor ¿no es eso riqueza también?
Mírame,
Señor, y dime si es cierto:
¿Soy
rico o pobre?
¿Tengo
interés por el cielo o simple curiosidad?
¿Te
pregunto por saber o, tal vez por quedarme tranquilo?
¿Me
acerco por quererte o, porque he oído algo de Ti?
Mírame,
Señor, y muéstrame la exigencia de la fe.
El ser
libre para caminar junto a Ti
Y,
sobre todo, Señor,
ayúdame
a descubrir “esa cosa” que me falta
para
que pueda entrar por esa puerta estrecha,
que
conduce a ese lugar de inmenso espacio,
de
alegría y de eternidad.
¿Lo
harás, Señor?
Y, si
por lo que sea, Señor, tu respuesta
no me
gusta o me sorprende,
no
dejes que me pierda en la riqueza que,
cuando
muera, será pobreza
incapaz
de ganar tan divina riqueza.
Amén.
P.
Javier Leoz
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