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viernes, 22 de agosto de 2014

Leyenda del Mainumby y el Kururu...en el Día del Folklore



Mientras Tupá sé hallaba formando el mundo y poblándolo con los seres que hoy vemos en él, su tarea era ímproba e ininterrumpida. Las aguas lamían las tierras creadas y un firmamento muy azul limitaba el espacio con una bóveda de nubes. 

El sol, recién salido de las manos de Tupá, enviaba haces dorados de luz que daban calor y brillantes matices a las plantas terminadas de crear y que embellecían la tierra con el verde de ramas y hojas, y los rojos, los blancos, los amarillos y los azules de sus pétalos de seda.

Tupá miró su obra y decidió poblar los aires y las aguas. Entonces formó las aves y los peces. Los aires se llenaron de alas y los árboles de nidos. Las más bellas y delicadas avecillas y las más fuertes y poderosas surgían de las manos todopoderosas de Tupá y buscaban el árbol o la montaña que las habría de cobijar. 

Tan entusiasmado estaba Tupá con su obra alada, que resolvió hacer una joya que surcara el aire despertando la admiración de todos por su belleza, por su color, por su aspecto, por su forma de volar.

Tomó un poco de arcilla, muy poca, y le dio una forma graciosa de leve aspecto; le agregó las alitas tenues y movedizas, una cola preciosa; un pico muy fino y largo para que la nueva avecita lo pudiera introducir en las flores en busca del néctar contenido en su interior, y cubrió el cuerpecito de finísimas y sedosas plumas.

Mezcló luego los más bellos colores con rayos de sol para darles reflejos irisados y con ellos pintó las plumitas de la nueva avecilla que, ya terminada, batió sus alas pequeñas y en vuelo gracioso y sutil comenzó su recorrido de flor en flor, temblando sobre ellas y sin posarse en nin­guna.

Según los guaraníes, la llamó mainumby, Tupá, satisfecho, la miró alejarse, seguro de haber creado la más bonita, la más graciosa, pequeña y sutil de las aves, sólo comparable a la más hermosa flor. No sólo Tupá tenia esa idea. De ella participaba también Añá, a quien la envidia inspiraba todos sus actos y que, no habiendo perdido detalle de la creación de la última obra de Tupá, escondido detrás de unos árboles desde donde le era fácil espiar, decidió él mismo, siguiendo en todas sus partes el procedimiento usado por el Dios bueno, hacer una obra exacta a la realizada por él. 

Tuvo buen cuidado de realizarla- con la misma arcilla, de la que tomó un buen trozo, sin duda, para que no le llegara a faltar. La amasó, la acarició con sus largas y ganchudas manos tratando de dar­le elegante forma, imitando la que, de lejos, había visto hacer a Tupá.

No consiguió tantos colores para terminar su creación, pero no le dio mayor importancia, y con el verde, el negro y el blanco amarillento que halló, pintó la arcilla. Miró su obra convencido que bien podía competir con la dé Tupá, y -muy conforme con ella - la tomó entre sus dos manos, la levantó en el aire, y, allí, dándole un pequeño impulso, trató de echarla a volar. 

Pero en el mismo momento que la libró de la prisión que la contenía y dirigió la vista hacia lo alto, esperando verla llegar, un ruido sordo se oyó en la tierra. Miró sorprendido Añá, y un gesto de estupor cambió su expresión satis­fecha. 

Su obra, en lugar de volar, había caído al suelo, de donde salió dando saltos; contra todas las suposiciones de su creador, para ir a ocultarse en­tre las piedras del camino. Añá, muy a su pesar, y contra su voluntad, creyendo crear un pájaro, pájaro, había creado al kururú (sapo)

La Golondrina


Una golondrina que cantaba muy alto en un árbol del bosque, vio a un hombre que caminaba con una cajita negra misteriosa. 
Bajando la golondrina hasta pararse en el hombro del señor, le preguntó:

"¿Qué tienes en la cajita negra?" 
"Gusanos" contestó el señor. "
¿A cómo son?" preguntó la golondrina. 
"Muy buen precio. Solamente te cuesta una pluma". 


La golondrina pensaba dentro de sí, "Debo tener como un millón y la mayoría son chiquititas. Seguramente una pluma no me hace falta. Aquí tengo la oportunidad de comer sin trabajar". Buscando la pluma más chiquita, la haló, cerrando los ojos por el dolor. Pero al comer el gusano gordito se olvidó del dolor y pronto estaba alto en los ganchos del árbol cantando tan bellamente como antes.




El día siguiente volvió a ver el mismo hombre caminando por la bosque con la cajita negra y una vez más cambió una plumita por un gusano. Pensaba la golondrina, "¡Qué buena vida! ¡Y sin trabajar!" 




Y así fue por muchos días. Cada vez que se sacaba una pluma, menos le dolía, pero con más dificultad volaba. Al tiempo ya no podía alcanzar la parte más alta del árbol. El hombre con la cajita negra ya no venía porque ya no le quedaban más plumas para negociar por gusanos. Ahora le daba trabajo conseguir comida para vivir y ya no cantaba, avergonzada de su condición.




Amigo lector, así son los malos hábitos y los vicios. Se apoderan de nosotros. Son dolorosos al principio pero al tiempo son fáciles, hasta que nos roban de la habilidad de volar y cantar.

sábado, 16 de agosto de 2014

LA ESTRATEGIA


 

Cuentan que cierto emperador chino, cuando le avisaron que en una de las provincias de su imperio había una insurrección, dijo a los ministros de su gobierno y a los jefes militares que lo rodeaban: 
-    Vamos, síganme. Pronto destruiré a mis enemigos.

Cuando el emperador y sus tropas llegaron a donde estaban los rebeldes, el rey trató afablemente a éstos, quienes, por gratitud, se sometieron a él nuevamente.

Todos los que formaban el séquito del emperador pensaron que él ordenaría la inmediata ejecución de aquellos que se había sublevado contra él; pero se sorprendieron en gran manera al ver que el soberano trataba humanitariamente y hasta con cariño a quienes habían sido rebeldes. 
 
Entonces, el primer ministro preguntó con enojo al emperador:
-    ¿De esta manera cumple vuestra excelencia su promesa?  Dijo que veníamos a destruir a sus enemigos y sin embargo, los ha perdonado a todos, y a muchos hasta con cariño los ha tratado.
 
Entonces el emperador, con actitud magnánima, dijo: 
-    Les prometí destruir a mis enemigos; y todos ustedes ven que ya nadie es enemigo mío, a  todos, los he hecho mis amigos.

Humanamente, lo que tendemos a hacer es aplicar la ley del Talión para retribuir lo que se nos hizo y pagamos el mal con mal y el bien con bien. A quien nos levanta la voz le gritamos, si nos ofendieron buscamos ofender y así sucesivamente.  Pero algunos van mucho más allá y a quien piense  o se vea diferente lo hacen a un lado declarándolo enemigo.

Sin embargo, Jesús nos ha dejado una enseñanza: “Ustedes han oído la ley que dice: “Ama a tu prójimo” y odia a tu enemigo. Pero yo digo: ¡Ama a tus enemigos! ¡Ora por los que te persiguen!  De esta manera, estarás actuando como verdadero hijo de tu Padre que está en el cielo. Pues Él da la luz de su sol tanto a los malos como a los buenos y envía la lluvia sobre los justos y los injustos por igual.  
 
Si sólo amas a quienes te aman, ¿qué recompensa hay por eso? Hasta los corruptos cobradores de impuestos hacen lo mismo.  Si eres amable sólo con tus amigos, ¿en qué te diferencias de cualquier otro? Hasta los paganos hacen lo mismo.  Pero tú debes ser perfecto, así como tu Padre en el cielo es perfecto. 
 
Si basados en nuestros parámetros de justicia, nuestras ideas y conceptos, decidimos que aquellos que nos lastimaron están condenados a nuestra eterna indiferencia, que los que se ven diferente a nosotros deben permanecer lejos y que nuestro amor sólo debe ser expresado a quienes nos tratan bien; ¿cómo sabrá el mundo del amor de Dios? Ninguno de nosotros sabe la historia de esas personas ni por lo que están pasando, por lo que si juzgamos basados sólo en apariencias o en hechos aislados, estaríamos cometiendo un terrible error.

Si nos acercáramos a ellos con amor, buscando la paz en lugar de la confrontación, podríamos conocerlos y entender sus decisiones y lo más importante, podríamos mostrarles que hay gente que busca seguir las enseñanzas del Maestro, que viven lo que predican y, así,  el mundo podría ser un lugar mejor.

¡Anímate a ser diferente, usa la estrategia del amor y conquista a tus enemigos!
 
Autor Desconocido    


http://elistas.egrupos.net/grupo/semillas
 

jueves, 14 de agosto de 2014

EL DESALIENTO


Cierta vez se corrió la voz que el diablo se retiraba de los negocios y vendía sus herramientas al mejor postor.  En la noche de la venta, estaban todas las herramientas dispuestas en forma que llamaran la atención, y por cierto eran un lote siniestro: odio, celos, envidia, malicia, engaño; además de todos los implementos del mal. Pero un tanto apartado del resto, había un instrumento de forma inofensiva, muy gastado, como si hubiese sido usado muchísimas veces y cuyo precio, sin embargo, era el más alto de todos.

Alguien le preguntó al diablo ¿cuál era el nombre de la herramienta?
-    "Desaliento" fue la respuesta.

"¿Por qué su precio es tan alto?" -le preguntaron al diablo-.
-    "Porque ese instrumento me es más útil, que cualquier otro. 
 
Con él, puedo entrar en la conciencia de un ser humano cuando todos los demás me fallan, y una vez adentro, por medio del desaliento, puedo hacer de esa persona lo que se me antoja. Está muy gastado porque lo uso casi con todo el mundo, y como muy pocas personas saben que me pertenece, puedo abusar de él".

El precio de desaliento era tan, pero tan alto que aún sigue siendo propiedad del diablo.

El desaliento es uno de los estados de ánimo con el que el diablo se fortalece.  Nos desalentamos con la situación económica, con nuestro trabajo, con nuestra familia, con la necesidad de cambio, con los grupos, con el engaño, con la mentira, con el desamor.  Por eso, debemos mantenernos alertas contra el desaliento. Y cuando haya un tropezón o una caída, no hay que entregarse, porque: después de cada día, se empieza otra vez desde un punto más alto.
 

Autor Desconocido 

lunes, 11 de agosto de 2014

UNA PUERTA ABIERTA A TU META



Edwin C. Barnes tenía un deseo ardiente de convertirse en un asociado de negocios con el gran inventor Thomas a. Edison. No quería trabajar para Edison, quería trabajar con él.  Como un paso hacia convertir su sueño en realidad, Barnes solicitó trabajo en el laboratorio de Edison en Nueva Jersey. Lo contrataron como empleado de oficina y le pagaban el sueldo mínimo, lo que era algo muy lejos de una sociedad.
 
Los meses pasaron sin ningún cambio en su condición ni en su relación con Edison. La mayoría de la gente se habría rendido, sintiendo que su trabajo no la llevaba a ningún lado. Barnes, sin embargo, permaneció firme. Llegó a darse cuenta por completo del ambiente en la oficina y del trabajo de cada persona, y buscó maneras de lograr que el trabajo de cada uno fuera más placentero y eficiente. Sobre todo, permaneció dispuesto y optimista. Vio todo lo que hacía como preparación para el día cuando llegara a ser socio de Edison en una nueva empresa.

Llegó el día en que Edison le presentó a su personal de ventas su invención del dictáfono Edison. No creían que se vendería.  Sin embargo, ¡Barnes vio esta máquina de apariencia extraña como su oportunidad! Se dirigió a Edison, anunciándole que le gustaría vender el dictáfono. Puesto que nadie más demostró entusiasmo alguno por él, Edison le dio la oportunidad al joven. Le concedió un contrato exclusivo para distribuir y promover la máquina de oficina por los Estados Unidos.

Edwin Barnes tuvo éxito en alcanzar su meta de trabajar con el gran inventor, y al mismo tiempo lograr su meta de tener éxito en los negocios.
 

Dictafono digital grabadora de voz

¿Tienes una meta en mente o en tu corazón hoy?

Puedes estar seguro de que la alcanzarás mientras sirves a otros y los ayudas a alcanzar sus propias metas. La ayuda que le ofreces a un miembro de la familia, a un vecino, a un compañero de trabajo o a tu jefe hoy regresará a ti en éxitos mañana.

Tal vez la oportunidad te llegue hoy disfrazada de mala suerte, derrota, rechazo o fracaso. Mira más allá de los problemas para considerar las posibilidades.  En fe, ayuda a una persona a superar sus dificultades y te sorprenderás por las cosas buenas que Dios envía a tu camino.
 

Tomado de: Desayuno con Dios

Editorial Unilit

miércoles, 16 de julio de 2014

EL LIBRO DEL TESORO


Hace muchísimos años, en una pequeña ciudad de Damasco vivía una viuda con un solo hijo. Cuando creyó que estaba cerca de su final llamó a su hijo y le dijo:

-       Hijo, siempre hemos vivido con dificultades porque somos pobres, pero te entrego esta riqueza.  Este libro me lo regaló un poderoso mago y dentro de sus páginas están todas las indicaciones necesarias para hallar un gran tesoro.   Yo no he tenido ni fuerza ni tiempo para leerlo, pero ahora te lo doy a ti.  Sigue las instrucciones y llegarás a ser rico.

El hijo después de haber superado la tristeza por la pérdida de su madre, empezó a leer aquel grueso libro, antiguo y precioso que comenzaba así:

-       Para llegar al tesoro debes leer página por página.  Si saltas y lees el final el libro desaparecerá por arte de magia y no podrás encontrar el tesoro.  Y prosiguió describiendo las riquezas.  Pero después de la primera página, el texto continuaba en lengua árabe.

El joven que ya se imaginaba rico, pero que no quería correr el riesgo de que otro se enterara de su contenido se puso a estudiar árabe, hasta que pudo leer sin problema.  Pero con sorpresa advirtió que el libro continuaba en chino y en otro idioma.  El joven con paciencia estudió cada idioma.  Mientras tanto, aprovechó el conocimiento de varias lenguas y comenzó a ser conocido en la ciudad como mejor intérprete, de tal modo que ya su situación económica ya no era tan difícil.

El libro continuaba con las instrucciones para administrar el tesoro.  El joven estudió con mucha voluntad comercio, y economía.  Se capacitó sobre los bienes muebles e inmuebles, para que no lo engañaran cuando tuviera el tesoro.  Adquir nuevos conocimientos a tal punto que su fama se extend hasta la corte, donde lo nombraron administrador general.
El libro por fin se adentraba en lo único en cuestión, indicando la forma de cómo construir un puente, cómo usar los instrumentos para llegar a un lugar, cómo abrir puertas de piedra apartando la tierra, cómo aplanar una calle, y muchos temas más.

Siempre son la idea de que nadie lo ayudase para no confiar su secreto, el hijo de la viuda, quien había llegado a ser un hombre muy culto y respetado, estudió ingeniería y urbanismo.  El rey al enterarse de su valor y cultura, lo nombró ministro y arquitecto de la corte; finalmente Primer Ministro.  No existía en el reino un hombre tan culto e inteligente El día que se casaba con la hija del rey, llegó a la última frase y así pudo leer:  "la más grande riqueza es el conocimiento".


Autor Desconocido

El conocimiento es una nueva fuente de generación de riqueza, como lo es la tierra desde hace muchos años, la diferencia es que la tierra la puedes medir en metros cuadrados, hectáreas, acres, etcétera  y el conocimiento no cuenta con una medida por su carácter cualitativo.  Generar conocimiento es un habilidad que todos tenemos y muy pocos aprovechamos, simplemente porque no es reconocido como una fuente de ingresos.

viernes, 11 de julio de 2014

¿TE HAS PREGUNTADO PORQUÉ LOS PERROS VIVEN MENOS QUE LAS PERSONAS? "VALE LA PENA LEERLOS".



Aquí la respuesta (por un niño de 6 años).

Siendo un Veterinario, fui llamado para examinar a un perro Irlandés de 13 años de edad llamado Belker.
La familia del perro, Alex, su esposa Lisa y su pequeño Tom, estaban muy apegados a Belker, y estaban esperando un milagro.

Examine a Belker y descubrí que estaba muriendo. Les dije a su familia que no podíamos hacer ya nada por Belker, y me ofrecí para llevar cabo el procedimiento de eutanasia en su casa.

Al día siguiente, sentí la familiar sensación en mi garganta cuando Belker fue rodeado por la familia. Shane se veía tranquilo, acariciaba al perro por última vez, y yo me preguntaba si él comprendía lo que estaba pasando. En unos cuantos minutos Belker se quedó dormido pacíficamente para ya no despertar.

El pequeño niño pareció aceptar la transición de Belker sin ninguna dificultad. Nos sentamos todos por un momento preguntándonos el porqué de el lamentable hecho de que la vida de los perros sea mas corta que la de los humanos.

Tom, que había estado escuchando atentamente, dijo: ''yo sé porqué.''

Lo que dijo a continuación me maravilló, nunca he escuchado una explicación mas reconfortante que ésta. Este momento cambio mi forma de ver la vida.

El dijo,''la gente viene al mundo para poder aprender como vivir una buena vida, como amar a los demás todo el tiempo y ser buenas personas, verdad?''

''Bueno, como los perros ya saben cómo hacer todo eso, pues no tienen que quedarse por tanto tiempo como nosotros.''

La moraleja es :

Si un perro fuera tu maestro, aprenderías cosas como:

Cuando tus seres queridos llegan a casa, siempre corre a saludarlos.

Nunca dejes pasar una oportunidad para ir a pasear.

Deja que la experiencia del aire fresco y del viento en tu cara sea de puro Éxtasis.

Toma siestas.

Estírate antes de levantarte.

Corre, brinca y juega a diario.

Mejora tu atención y deja que la gente te toque.

Evita morder cuando un simple gruñido sería suficiente.

En días cálidos, recuéstate sobre tu espalda en el pasto, patas abiertas.

Cuando haga mucho calor, toma mucha agua y recuéstate bajo la sombra de un árbol.

Cuando estés feliz, baila alrededor, y mueve todo tu cuerpo.

Deléitate en la alegría simple de una larga caminata.

Sé leal.

Nunca pretendas ser algo que no eres.

Si lo que quieres está enterrado...escarba hasta que lo encuentres.

Cuando alguien tenga un mal día, quédate en silencio, siéntate cerca y suavemente hazles sentir que estás ahí...

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jueves, 10 de julio de 2014

EL DOMINIO DEL TEMOR



Varios años atrás, un circo de televisión bien conocido desarrolló un acto que incluía tigres de bengala. El acto se hacía en vivo delante de una numerosa audiencia. Una noche, el entrenador entró en la jaula con varios tigres y la puerta se cerró de forma rutinaria detrás de él. Las luces inundaban la jaula y las cámaras de televisión se acercaban para que la audiencia pudiera ver cada detalle mientras él, con su habilidad, imponía a los tigres en el ritmo adecuado.

En medio de la actuación, pasó lo peor: las luces se apagaron. Él se sobrecogió y rápidamente pidió ayuda a Dios diciendo internamente: ¡Padre, ayúdame! Por casi treinta largos segundos, el entrenador estuvo encerrado con los tigres en la oscuridad. Con su visión nocturna superior, los tigres podían verlo, pero él no los veía a ellos. Cuando regresaron las luces, con calma terminó su actuación.

Cuando le preguntaron al entrenador cómo se sintió, él admitió sentir un frío temor al principio, pero luego -dijo-, se dió cuenta de que aunque él no podía ver a los felinos, ellos no lo sabían. Él dijo: "Solo continué haciendo sonar mi látigo y hablándoles hasta que las luces regresaron. Ellos nunca supieron que yo no les podía ver tan bien como ellos me veían a mí."



Nosotros no podemos ver a Dios con nuestros ojos, pero Dios nos ve en todo momento. Si nos encomendamos a Él con fe, siempre velará por nosotros.


miércoles, 9 de julio de 2014

Compartiendo vida... El azar no existe


Las cosas no surgen por azar, con frecuencia somos nosotros los que intentamos encontrar la razón de las cosas en lo que cada día experimentamos.

No podemos engañarnos a nosotros mismos pensando que los acontecimientos que vivimos no tienen una razón de ser.

Todo tiene sentido cuando lo miramos desde la verdad más profunda que albergamos en nuestro interior.

Provocar situaciones que no nos llevan a ningún sitio no deja de ser algo ilógico cargado de sin sentido.

Las cosas importantes de nuestra vida suceden siempre por alguna razón, aunque a veces no lo entendamos.

Jugar al escondite de aquello que somos no conduce a nada, sin embargo, acoger nuestro específico momento desde la fe y la verdad, aunque suponga sufrimiento y dolor, puede llevarnos a esa claridad que  buscamos.

No dejemos lo importante al azar, decidamos lo que queremos vivir y afrontemos con valentía el riesgo que supone optar por aquello que somos y creemos.


http://reflejosdeluz11.blogspot.com/

viernes, 4 de julio de 2014

TRABAJAR A CONCIENCIA


Un hombre tenía una pequeña barca que siempre estaba atracada en el muelle del lago.

Ya no se veía atractiva por lo que decidió contratar a un hombre del pueblo para que la pintara.

El hombre accedió y ambos convinieron el precio del trabajo incluyendo materiales, por lo que el hombre trajo consigo brochas, pintura, y todos los materiales necesarios y comenzó a pintar la barca de un precioso y llamativo amarillo brillante.

Mientras pintaba, se dio cuenta de que la pintura se filtraba por el fondo de la barca, así que la revisó cuidadosamente y descubrió que había un pequeño orificio que hacía que la pintura se filtrara, por lo que decidió repararlo.

Cuando el hombre terminó su trabajo, recogió sus cosas, cobró su dinero y regresó al pueblo.


Al día siguiente, el propietario del barco se acercó a la casa del pintor para entregarle un nuevo cheque de una atractiva suma.

El pintor quedó sorprendido y le dijo:
- Pero si usted ya me pagó ayer en efectivo por el trabajo que le hice, ¿no lo recuerda?
- Efectivamente, le pagué por la pintura de la barca, que por cierto quedó muy bien. Sin embargo hay algo más… Cuando le pedí que pintara la barca, olvidé mencionarle el orificio que tenía desde hacía tiempo. Así que el dinero que le traigo no es por el trabajo de pintura, sino por arreglar la fuga.

- Bueno, sí, la reparé, pero era algo tan pequeño que no quise ni cobrarle ¿está usted seguro que me está pagando esta enorme cantidad por algo tan pequeño?

- Mi querido amigo, permítame explicarle... Cuando el barco se secó, mis hijos lo vieron tan flamante que decidieron salir de pesca. Yo no estaba en casa en aquel momento. Cuando regresé a casa, me di cuenta que habían salido en la barca, y me angustié muchísimo, pues recordé la fuga y que había olvidado darle a usted instrucciones de que la reparara, pero ellos no lo sabían...! 
Usted no puede imaginar el alivio y la alegría que sentí cuando los vi regresar sanos y salvos. 

Los abracé emocionado y fui rápidamente a revisar la barca. Fue entonces cuando me di cuenta de que usted lo había reparado. ¿Se da cuenta de lo que hizo, sin proponérselo? ¡Usted salvó la vida de mis hijos! No tendría dinero suficiente para pagarle su iniciativa de haber reparado ese pequeño orificio. Y esa buena acción por algo aparentemente tan insignificante por lo que no quiso cobrarme, evitó una tragedia, por lo que le ruego que acepte esto como una muestra de mi gratitud.

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