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viernes, 30 de enero de 2015

LO CORRECTO

(Hermosa reflexión para los papás)

Una tarde, un niño y su padre se encontraban pescando en un lago en las montañas y era el día previo para el comienzo de la temporada de róbalo, así que usaban gusanos de carnada para atrapar percha y pez sol.

El niño decidió practicar su lanzamiento usando un pequeño cabo plateado, al momento que el cebo cayó del agua, su vara se dobló por completo. El y su padre reconocieron al instante que algo enorme se había pegado al anzuelo. Cuando por fin logró subir al bote el pez más grande que había visto en toda su vida, una gigantesca luna había salido sobre el lago, sólo había un problema, el pez era un róbalo.

El padre del niño le echó un vistazo a su reloj y vio que eran las 10:00 p.m., justo dos horas antes del comienzo oficial de la temporada de róbalo.

Hijo, vas a tener que echarlo al agua – dijo el padre.

El protestó diciendo:
Pero nunca lograremos atrapar otro pez tan grande como éste.

Miró a su alrededor y vio que nadie más estaba en el agua para observar la situación, pero por el tono de su padre, el sabía que no era un asunto que podía discutirse. Cuidadosamente quitó el anzuelo de la boca del pez y con mucha delicadeza lo regresó al agua.

El niño estaba en lo cierto, nunca ha vuelto a pescar un róbalo tan grande, pero lo que si recuerda es la lección que su padre le enseñó aquella noche:

LO CORRECTO HAY QUE HACERLO NO SÓLO CUANDO ALGUIEN TE ESTE MIRANDO.

Los ojos de Dios están en todo lugar, mirando a los buenos y a los malos. Proverbios 15,3


domingo, 25 de enero de 2015

HISTORIA DE CANGREJO


(Dedicada a todos los papás)

Hubo cierta vez una reunión muy importante en el fondo del mar. Era la reunión de los cangrejos.
La había convocado uno de los más viejos para tomar en ella, lo que él pensaba, era una decisión muy importante.
Acudieron pues cangrejos de todos los mares, desde los que llegaban de mares pequeños y aguas tranquilas, hasta los que procedían de los océanos más agitados. Aún aquellos que vivían en los ríos contaminados mandaron a su delegado.
La reunión se abrió puntualmente. El viejo cangrejo tomó la palabra y dijo:

“Amigos míos, hemos venido haciendo algo que se ha constituido en un mal ejemplo para el resto del mundo. Es una costumbre que tenemos que cambiar”.

Muy preocupados, todos lo miraban con curiosidad. Un joven cangrejo de río no pudo reprimir la curiosidad, y preguntó:

“¿Y cuál es esa costumbre?” “¿Por qué crees que es un mal ejemplo para los demás seres de la creación?”.

El anciano cangrejo respiró profundo. Muy preocupado tomó de nuevo la palabra y continuó:

“Se lo diré sin rodeos. Debemos de dejar de caminar hacia atrás. Todos nos ponen de ejemplo negativo y hablan de nosotros como retrógradas”.

Un cangrejo colorado que venía de muy lejos, dándose cuenta de lo serio del problema, preguntó:

“¿Y qué propones para remediar el nocivo ejemplo que damos?”.

El anciano cangrejo tomó de nuevo la palabra:
“Seré realista. Para nosotros ya es muy difícil cambiar. Pero para los cangrejos niños será más fácil.
Yo propongo que sus madres les enseñen a caminar hacia adelante”.

Los cangrejos se emocionaron con la sinceridad con que se les había hablado, y secundaron con entusiasmo la moción.
De esta forma quedó instituido que todos los cangrejos que nacieran de ese momento en adelante, serían instruidos por sus madres para caminar hacia adelante.

Cada uno volvió a su hogar. Y las madres empezaron a enseñar a sus pequeñuelos.

Guiaron con amor sus patitas, primero una hacia adelante, luego la otra.

Una y otra vez insistieron en la nueva forma de avanzar.
Los pequeños intentaron seguir las instrucciones, aunque les costaba mucho trabajo. Pero con sinceridad trataron de hacerlo.

Sin embargo, sucedió algo curioso.

Sus mamás les decían cómo debían caminar, pero ellas mismas y todos los demás cangrejos a su alrededor continuaban caminando hacia atrás como siempre.

“¿Cómo es que ellas hacen una cosa y nos enseñan otra?”, dijo un cangrejito muy estudioso cuando las mamás no estaban presentes.

Los demás estuvieron de acuerdo.
Algunos pensaban que era una broma que les querían jugar, otros aducían que debía ser más fácil caminar hacia atrás, puesto que así lo hacían los demás.

En vista de la rebelión, hubo de convocarse a una nueva junta de cangrejos.

“La ley que hemos propuesto no funciona” admitió el anciano cangrejo que siempre decía la verdad.
Y agregó:

“Y no funciona porque no hemos predicado con el ejemplo, y lo cierto es que no podemos pedir a los demás que hagan lo que nosotros no hacemos”.

La historia dice que esa es la razón por la que los cangrejos siguen caminando hacia atrás.

Reflexión
La lección que se desprende de este simpático cuento infantil nos dice a nosotros que los demás prestarán más atención a lo que hacemos que a lo que decimos. . .
Y es una verdad que debemos aprender.

Predicamos mucho más con el ejemplo que con todas las palabras del mundo.


lunes, 12 de enero de 2015

EL ALFARERO Y EL LAVANDERO


Hace mucho tiempo, vivía a orillas del Ganges un alfarero que tenía como vecino a un lavandero. Era este último el más importante de la ciudad; buen trabajador, siempre alegre, tenía una clientela variada y numerosa. Era rico y vivía con un cierto lujo que el alfarero, menos favorecido por la fortuna, le envidiaba de todo corazón. Y hasta tal punto llegó esta envidia, que decidió, sin razón alguna, romper todo trato con su vecino, como si aquella prosperidad adquirida tras largos años de trabajo, pudiera perjudicarle a él en algo.

    Mientras tanto, el lavandero seguía trabajando activamente y era siempre bueno con todos, sin hacer caso del mal humor del alfarero. Finalmente, el envidioso decidió jugar al otro una mala pasada: ¡¡de un modo o de otro tenía que hacerle reventar la bilis!!

    Y con estas poco caritativas intenciones fue a presentarse al rey de la ciudad, que era un buen hombre, aunque poco inteligente, y pronunció ante él el siguiente discurso:

    - El elefante de vuestra Majestad es negro, pero yo sé que el lavandero, mi vecino, conoce un procedimiento que le es exclusivo, y si le ordenáis que lo lave para blanquearlo, lo conseguirá. De este modo os convertiréis en el glorioso dueño de un elefante blanco.

    Al hablar así, no es que se interesara el alfarero por el bien del rey, cosa que le tenía completamente sin cuidado, sino que se decía: “el lavandero recibirá de seguro la orden que he sugerido al rey, y como desde luego no podrá volver blanco al elefante, caerá en desgracia, perderá la clientela cortesana y esto le acarreará el fin de su prosperidad.

    Como el rey tenía desde hace tiempo el deseo de tener un elefante blanco, pensó que no tenía nada que perder haciendo la prueba y mandó a buscar al lavandero y darle la orden de blanquear a su elefante.

    Al oír tales palabras, al lavandero le dieron ganas de reír y de decir al rey que la broma le parecía muy graciosa; pero viendo su aire grave, y recordando que era poco inteligente, se contuvo y permaneció serio. Adivinando enseguida de dónde le venía aquel golpe bajo, se contentó con responder, mirando maliciosamente a los cortesanos que esperaban su contestación:

    - Señor, haré todo lo posible por ejecutar la orden de Vuestra Majestad. Aunque debe saber que en nuestra profesión, antes de lavar ponemos las prendas en remojo en un cacharro con agua y jabón, y sólo después de tenerlas allí durante un tiempo, procedemos al lavado. Esto es lo que debo hacer con el elefante,, pero lo malo es que no tengo un cacharro lo suficientemente grande para realizar esta operación previa.

    Entonces el rey, pensando que la fabricación de un cacharro era propia de un alfarero, hizo llamar a su primer interlocutor y le dijo:

    - Alfarero, amigo mío, voy a seguir tu consejo y dar mi elefante a lavar, pero el lavandero necesita un gran recipiente para echarlo allí en remojo. Te mando, pues, que hagas uno lo suficientemente grande para ello.

    El alfarero, por un momento estuvo tentado de afrontar la cólera del rey confesándoselo todo, pero su envida pudo más y decidió intentar, como fuera, la fabricación de la vasija que se le encargaba. Llamó en su ayuda a todos sus amigos y familiares, reunió con ellos en el jardín una cantidad inmensa de arcilla y en varios días, después de múltiples esfuerzos, consiguieron entre todos hacer un recipiente capaz de contener un elefante. Entonces lo llevaron con gran pompa donde el rey, y este, entusiasmado, lo puso enseguida a disposición del lavandero. El lavandero llenó el enorme recipiente con agua y jabón y declaró que todo estaba preparado para que entrara el elefante. Los guardias de palacio llevaron al dócil animal, pero apenas puso éste la pata en el recipiente, la arcilla se quebró, rompiéndose en mil pedazos.

    Al ver lo sucedido, el rey ordenó al alfarero que hiciera un segundo vaso, que también se rompió. Igual pasó con un tercero y con un cuarto y con otros muchos. O eran tan gruesos que no había medio de hacer hervir el agua en ellos, o tan finos que el elefante los hacía trizas en cuanto ponía la pata encima.

    Y resultó que, obligado a entregarse por completo a este trabajo imposible, el alfarero tuvo que descuidar sus propios asuntos y acabó por arruinarse por completo. Y se hubiera muerto de hambre si el lavandero, que tenía una alma elevada, no hubiera sido el primero en tenderle la mano de la reconciliación. Pues como él bien sabía, la envidia es un sentimiento de bajísima vibración y muchas veces lleva en sí misma su castigo.


lunes, 29 de diciembre de 2014

TRES REGALOS



Se dice que un niño, encontró entreabierta la puerta donde estaba Jesús:

-    Acércate le dijo Jesús con gran ternura ¿Por qué tienes miedo?

-    No me atrevo, no tengo nada para darte.

-    Me gustaría que me dieras un regalo, le dijo Jesús.

El pequeño intruso enrojeció de vergüenza y balbuceó:

-    De verdad, no tengo nada.  Nada es mío.  Si tuviera algo, algo mío, te lo daría.  Mira... y buscando en los bolsillos de su pantalón andrajoso, sacó una hoja de cuchillo herrumbrada que había encontrado.  Es todo lo que tengo, si la quieres, te la doy.

-    No -contestó Jesús- guárdala.  Quería que me dieras otra cosa.  Me gustaría que me hicieras tres regalos.

-    Con gusto dijo el muchacho pero... ¿qué?

-    Ofréceme el último de tus dibujos.

El chico, cohibido, enrojeció.  Se acercó a Jesús y dijo:

-    No puedo... mi dibujo es horrible... ¡nadie quiere mirarlo... !

-    Justamente por eso lo quiero.  Tú puedes ofrecerme lo que los demás rechazan y lo que no les gusta de ti.  Además quisiera que me dieras tu plato.

-    Pero... ¡lo rompí esta mañana! tartamudeó el chico.

-    Por eso lo quiero.  Debes ofrecerme siempre lo que está quebrado en tu vida, yo quiero arreglarlo. Y ahora insistió Jesús:  repíteme la respuesta que le diste a tus padres cuando te preguntaron cómo habías roto el plato.


El rostro del muchacho se ensombreció, bajó la cabeza avergonzado y tristemente, murmuró:

-    Les mentí.  Dije que el plato se me cayó de las manos, pero no era cierto.  ¡Estaba enojado y lo tiré con rabia!

-    Eso es lo que quería oírte decir -dijo Jesús-  Dame siempre lo que hay de malo en tu vida, tus mentiras, tus calumnias, tus cobardías, tus crueldades.  Yo voy a descargarte de ellas.  No tienes necesidad de guardarlas.  Yo te ayudaré a superar tus debilidades y defectos; Quiero que seas feliz y siempre voy a perdonarte tus faltas. 


Y a partir de hoy, me gustaría que vinieras todos los días a mi casa.


Autor Desconocido  

miércoles, 24 de diciembre de 2014

PROPÓSITOS PARA ESTA NAVIDAD



    Si tienes felicidad, compártela.  ¡La Navidad es darse!

    Si tienes tristeza, alégrate.  ¡La Navidad es gozo!

    Si tienes amigos, búscalos.  ¡La Navidad es encuentro!

    Si tienes enemigos, reconcíliate.  ¡La Navidad es paz!

    Si tienes soberbia, sepúltala.  ¡La Navidad es humildad!

    Si tienes compromisos, cumple.  ¡La Navidad es justicia!

    Si tienes errores, reflexiona.  ¡La Navidad es verdad!

    Si tienes odio, olvídalo.  ¡La Navidad es amor!

    Si tienes pecados, conviértete.  ¡La Navidad es gracia!

    Si tienes tinieblas, enciende tu lámpara.  ¡La Navidad es luz!

    Si tienes pobres a tu lado, ayúdalos.  ¡La Navidad es don!

    Si no tienes a Dios, hoy lo encontrarás en cada persona, pues el Niño Jesús quiere nacer en ti.


FELIZ NAVIDAD 2014

sábado, 20 de diciembre de 2014

LISTA DE REGALOS PARA ESTA NAVIDAD


     A los enemigos, el perdón
    A los oponentes, la tolerancia
    A los amigos, el corazón
    Al prójimo, el amor
    A los niños, el buen ejemplo
    A ti mismo, el respeto
    A Dios, tu vida entera

Los días de Navidad son diferentes, mágicos y únicos. En ellos se puede respirar la amistad, la ternura, el perdón, la caridad y la alegría infantil.  La Navidad es la única época del año en que hombres y mujeres abren su corazón a los demás y se tratan como lo que realmente son:  iguales, compañeros hasta el final de los días y no un estorbo que hace más difícil nuestro camino. ¿Qué tendrá la Navidad que hace visibles a los fantasmas para poderlos saludar?

Dios bendiga la Navidad que nos trae sentimientos tan particulares. Nos recuerda a tantos enfermos que necesitan de nuestras oraciones, a pobres que buscan alimento, a niños que sueñan con un pequeño regalo, a solitarios que disfrutan de nuestra compañía. ¡Qué lástima que la Navidad no dura todo el año!  Pero, ya que sólo llega una vez, brindo porque su  espíritu, su magia y su alegría estén contigo, con tu familia y seres queridos, ahora y siempre.

La Navidad no es una fiesta nuestra, es de Jesús pues se conmemora su cumpleaños.  Entonces, dile "Feliz Cumpleaños Jesús" con tu corazón.  Porque la verdadera Navidad, y el propósito de la Navidad, se encuentran en nuestro corazón.  ¡Feliz cumpleaños Jesús!  ¡Feliz navidad para ti!


jueves, 18 de diciembre de 2014

ÁRBOL DE NAVIDAD


¡Quisiera Señor en esta Navidad, armar un árbol dentro de mi corazón, y en él colgar, en lugar de regalos, los nombres de todos mis amigos!.
 
Los amigos que están lejos y los que están cerca
Los de siempre y los recientes
Los que veo cada día y los que raramente encuentro
Los siempre recordados y los que están olvidados
Los constantes y los intermitentes
Los de las horas difíciles y los de las horas alegres
Los que sin querer yo herí, o sin querer me hirieron
Aquellos a quienes conozco profundamente y aquellos que apenas conozco por sus apariencias
Los que poco me deben y aquellos a quien mucho debo
Mis amigos jóvenes y mis amigos viejos
Mis amigos hechos hombres y mis amiguitos los niños
Mis amigos humildes y mis amigos ricos
Los nombres de todos los que ya pasaron por mi vida
Los que me admiran y estiman sin yo saberlo y los que yo amo y estimo sin ellos saberlo
 
Quisiera Señor en esta Navidad, armar un árbol de raíces muy profundas, para que sus nombres jamás sean arrancados de mi corazón.  Un árbol de ramas muy extensas para que los nuevos nombres, venidos de todas  partes, vengan a unirse con los ya existentes.  Un árbol de sombra muy agradable, para que nuestra amistad sea un momento de reposo, en el medio de las luchas de la vida. Un árbol que al florecer el próximo año, traiga Paz, Amor y Amistad, y en la Navidad Señor, nos podamos encontrar para compartir uvas de Esperanza, poniendo un poco de felicidad en aquellos que todo lo han perdido.
 
Autor Desconocido    



 

lunes, 8 de diciembre de 2014

UN HERMANO ASÍ



Un amigo mío, llamado David, tiene un hermano que es un famoso futbolista. Como obsequio de Navidad, David recibió de su hermano este año nada menos que un automóvil.

En Nochebuena, cuando David salió de su oficina, un niño de la calle estaba caminando alrededor del brillante coche nuevo admirándolo. 

-¿Es este su coche, Señor?- preguntó. David afirmó con la cabeza.

- Mi hermano me lo regaló en Navidad.

El niño estaba asombrado.

- ¿Quiere decir que su hermano se lo regaló y a usted no le costó nada? Vaya me gustaría... -titubeó el niño-

Desde luego, David sabía lo que el niño iba a decir: que le gustaría tener un hermano así, pero lo que el muchacho realmente dijo estremeció a David de pies a cabeza. 

- Me gustaría - prosiguió el niño - poder ser un hermano así.

David miró al niño con asombro, e impulsivamente añadió:

-¿Te gustaría dar una vuelta en mi auto? 

-Oh sí, eso me encantaría.

Después de un corto paseo, el niño se giró y con los ojos chispeantes dijo:

- Señor... ¿No le importaría que pasáramos frente a mi casa?.

David sonrió. Creía saber lo que quería el muchacho . Quería enseñar a sus vecinos que podía llegar a su casa en un gran automóvil, pero de nuevo, David estaba equivocado.

- ¿Se puede detener donde están esos dos escalones? - pidió el niño.

Subió corriendo y poco rato después, David oyó que regresaba, pero no venía rápido. Llevaba consigo a su hermanito lisiado. Lo sentó en el primer escalón y entonces le señaló el coche.

-¿Lo ves?, Allí está Juan, tal como te lo dije, allí arriba. Su hermano se lo regaló por Navidad y a él no le costó ni un centavo, y algún día, yo te regalaré uno igualito... entonces podrás ver por ti mismo todas las cosas bonitas de los escaparates de Navidad, de las que he estado tratando de contarte.

David, bajó del coche y subió al muchacho enfermo al asiento delantero. El hermano mayor, con los ojos radiantes, se subió detrás de él y los tres comenzaron un paseo navideño memorable.

Esa Nochebuena, David comprendió lo que Jesús quería decir con: "Hay más dicha en dar que en recibir"

sábado, 29 de noviembre de 2014

La corona de Adviento - su origen

La corona de adviento está compuesta por cuatro velas con ramas vegetales, que se van encendiendo, una a una, en las cuatro semanas que preceden a la Navidad.

Origen

La corona de adviento encuentra sus raíces en las costumbres precristianas de los pueblos del norte, entre los siglos IV y VI. Durante el frío y la oscuridad de diciembre, colectaban coronas de ramas verdes y encendían fuegos como señal de esperanza en la venida de la primavera.

En el siglo XVI católicos y protestantes alemanes comenzaron a utilizar este símbolo durante el Adviento: aquellas costumbres primitivas contenían una semilla de verdad que ahora podía expresar la Verdad suprema: Jesús es la Luz que ha venido, que está con nosotros y que vendrá con gloria. Las velas anticipan la venida de la luz en la Navidad: Jesucristo. Esa costumbre se ha convertido en un símbolo del Adviento en los hogares cristianos.


La Corona de Adviento, cuyas cuatro luces se encienden progresivamente, domingo tras domingo hasta la solemnidad de Navidad, es memoria de las diversas etapas de la historia de la salvación antes de Cristo y símbolo de la luz profética que iba iluminando la noche de la espera, hasta el amanecer del Sol de justicia (cfr. Mal 3,20; Lc 1,78).


La simbología


-La forma circular: el círculo no tiene principio ni fin, es señal de eternidad
-Las ramas verdes: simbolizan la esperanza y la vida;
-Las cuatro velas: Las velas se encienden de una en una, durante los cuatro domingos de adviento. Simbolizan la luz en medio de las tinieblas: la salvación que vino a traer Jesucristo es luz para la vida de cada persona.
-El color rojo significa el amor de Dios.

La corona puede ser bendecida por un sacerdote.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

LA LIEBRE Y EL TIGRE


¡Qué gran decepción tenía el joven de esta historia!.  Su amargura absoluta era por la forma tan inhumana en que se comportaban todas las personas, al parecer, ya a nadie le importaba nadie.
 
Un día, dando un paseo por el monte, vio sorprendido que una pequeña liebre le llevaba comida a un enorme tigre malherido, el cual no podía valerse por sí mismo.  Le impresionó tanto al ver este hecho, que regresó al siguiente día para ver si el comportamiento de la liebre era casual o habitual. Con enorme sorpresa pudo comprobar que la escena se repetía: la liebre dejaba un buen trozo de carne cerca del tigre.  Pasaron los días y la escena se repitió de un modo idéntico, hasta que el tigre recuperó las fuerzas y pudo buscar la comida por su propia cuenta.

Admirado por la solidaridad y cooperación entre los animales, se dijo:

-    No todo está perdido. Si los animales, que son inferiores a nosotros, son capaces de ayudarse de este modo, mucho más lo haremos las personas.
 
Y decidió realizar la experiencia: Se tiró al suelo, simulando que estaba herido, y se puso a esperar que pasara alguien y le ayudara.  Pasaron las horas, llegó la noche y nadie se acercó en su ayuda. Estuvo así durante todo el otro día, y ya se iba a levantar, mucho más decepcionado que cuando comenzamos a leer esta historia, con la convicción de que la humanidad no tenía el menor remedio.  Sintió dentro de sí todo el desespero del hambriento, la soledad del enfermo, y la tristeza del abandono.  Su corazón estaba devastado, casi no tenía fuerzas para levantarse, entonces allí, en ese instante, lo oyó:
-    Con qué claridad, qué hermoso.  Una hermosa voz, muy dentro de él le dijo: 

"si quieres encontrar a tus semejantes, si quieres sentir que todo ha valido la pena, si quieres seguir creyendo en la humanidad, para encontrar a tus semejantes como hermanos, deja de hacer de tigre y simplemente sé la liebre".
 

Autor Desconocido
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